Cada vez es menos usual ver a hinchas metiéndose en la cancha, pero cuando pasa, la seguridad de los estadios actúa de inmediato impidiendo que los espontáneos alcancen a los jugadores, normalmente para pedir un abrazo, un saludo o hasta la camiseta.

En este estricto protocolo de la FIFA, es que los jugadores suelen quedarse quietos, con el partido detenido, a la espera de que los hinchas salgan del campo de juego y así reanudar el duelo.

Es por esto que llamó la atención cuando, desafiando la la estricta organización, un pequeño fanático de Neymar entró a la cancha en el partido que sostenía el Rennes con el PSG, que terminó con victoria para los parisinos por 1-3, y se lanzó directo a abrazar al astro brasileño.

Acto seguido, tres guardias salieron tras el niño que encontró inesperadamente en el mismo habilidoso delantero el mejor aliado.

Lejos de molestarse, Neymar pidió calma y espacio a los guardias para tener el tiempo de rodearlo con su brazo, escoltarlo fuera del césped y entregarle su camiseta. El niño, llorando, aceptó el regalo feliz y se abandonó la cancha sin problemas.

El regalo de Neymar con pequeño hincha: