Cuatro de los cinco integrantes de la autodenominada “La Manada” fueron procesados por una serie de delitos que ocurrieron en la localidad de Pozoblanco en mayo del 2016, semanas antes de que fueran denunciados por un abuso sexual en la fiesta de San Fermín.

Hablamos de José Ángel Prenda, Antonio Manuel Guerrero, Alfonso Jesús Cabezuelo y Jesús Escudero, quienes fueron imputados por el delito de abusos sexuales y un delito contra la intimidad de una mujer de 21 años, según consigna El País.

Todo ocurrió al interior de un vehículo, donde la denunciante se encontraba en estado de inconsciencia, lo que los hombres vieron como una oportunidad para tocarla en diferentes partes del cuerpo, darles besos en la boca y grabar la situación con el teléfono celular de Guerrero.

Además, el registro fue compartido en grupos de WhatsApp, donde llamaron a la víctima como “bella durmiente”.

Además de los delitos mencionados, la jueza a cargo agregó el delito de maltrato pero solo contra Cabezuelo, quien habría abofetado a la mujer luego de que ésta se haya negado a practicarle sexo oral, según relató la propia víctima ante la Justicia, quien añadió que cuando despertó se dio cuenta que estaba desnuda en el asiento de atrás y “con el mono y las medias rotas”.

De acuerdo a a su narración, cuando se intento vestir para salir del vehículo, pasó al asiento del copiloto, cuando Cabezuelo le exigió una felación, y como ella se negó, el investigado “la golpeó dos veces en la cara y otra en el brazo”.

Actualmente, los cuatro hombres están en libertad condicional desde el pasado 22 de junio y esperan en Sevilla a que el Tribunal Supremo decida si los condena a nueve años de cárcel por abusar sexualmente de otra joven. En tanto que el quinto integrante, Angel Boza, está en la cárcel por intentar robar un lentes de una tienda.