Era su primer clásico ante el archirrival Peñarol. El pasado miércoles 12 de septiembre, Mahia Macías saltó a la cancha con sus 7 años, el número 20 en la espalda y la banda de capitana en el brazo, sin imaginar que haría historia.

La jugadora de la categoría 2011 de Nacional fue la primera niña en ser capitana en un partido clásico, en un equipo donde es la única integrante femenina. La pequeña se enteró que llevaría el brazalete antes de entrar a la cancha, cuando se lo entregó su entrenador Federico García. Entonces Macías sintió que “tocaba el cielo con las manos, no lo podía creer”, recordó su DT.

La alegría comenzó a tambalear cuando su equipo perdía por 1 a 0 contra Peñarol. El escenario los despedía de la posibilidad de ser campeones. Sin embargo, la jugadora ya le había prometido a su padre y a su entrenador que anotaría en el clásico y así lo hizo.

Cuando se acercaba el fin del encuentro, Thiago, el diez del equipo, logró convertir el empate. El juez dio dos minutos de juego adicional y fue entonces cuando con mucha técnica e inteligencia, la pequeña futbolista recibió el balón en el área y giró para definir de pierna derecha, con un espectacular globito imposible para el arquero.

Mahia corrió emocionada por la cancha, mientras sus compañeros la seguían para abrazarla y celebrar. La pequeña saludó en su cumpleaños a uno de los integrantes del cuerpo técnico y regresó a la cancha para retomar su posición de capitana. El trabajo ya estaba hecho.

 “Cuando sea grande quiero ser jugadora de fútbol”, confiesa Macías con una seguridad que conmueve. Le gustaría jugar en España, pero aún no decide si quiere hacerlo en el Real Madrid o en Deportivo Tacón, donde hoy se luce la delantera uruguaya Yamila Badell.

Aunque su familia dudó en un principio, las claras condiciones deportivas de Mahia terminaron por convencerlos de apoyar su sueño. En 2017, la pequeña salió figura revelación y goleadora de un campeonato de la Liga de Piedras Blancas. La jugadora logró tal atención que desde Peñarol se interesaron por ella, pero como hincha fiel de Nacional respondió que “ni loca” quería jugar en ese equipo.

Para ingresar a Nacional, Macias tuvo que entrenar cinco veces por semana, dos días a la semana con Nacional -donde no estaba fichada- y tres con su otro equipo. Con frustración y cansada, a veces le preguntaba sus padres por qué no la aceptaban, pero ellos la animaron a seguir. En diciembre viajó a jugar un amistoso contra Atenas de San Carlos. En ese partido hizo su primer gol con la camiseta de Nacional. 

En ese escenario logró quedar dentro de la lista de aspirantes para 2018, entre otros treinta niños. De ellos, fueron seleccionados la mitad y solo hubo una niña. Cuando lo recuerda, Mahía relata que “le dije a mi papá que me iba a desmayar de la felicidad”. Luego vino su momento de ser titular en el equipo como puntera derecha.

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