Era un viejo rumor de pasillo. Raul Osorio, reconocido director del teatro chileno de los 80 y 90, fue denunciado por la actriz Loreto Valenzuela (62) por acoso y abuso sexual reiterado, en un reportaje publicado por la revista Ya de El Mercurio.

Entonces, la actriz tenía 23 años y estaba en medio del montaje de Tres María y una Rosa. Una noche, mientras salían de los ensayos en el Campus Oriente de la UC, Valenzuela compartió un taxi con Osorio de regreso a casa: “Y de repente en el taxi, un día, se me lanza encima y me empieza a besar. (…) ¡Si él era mi profesor y mi director!”, contó la actriz, asegurando que todo se trató de un abuso de poder de parte del director y que no ocurrió sola una vez, sino varias.

“Me daba besos, me besaba en la boca y me daba mucho asco (…)”, contó Loreto, agregando que en medio del hostigamiento, Osorio “me empezaba a toquetear”.

El Sindicato de Actores reaccionó ante la denuncia, apoyando su testimonio: “Conocidas las nuevas acusaciones de agresiones sexuales, esta vez contra el director teatral Raúl Osorio, Sidarte reitera su compromiso irrestricto con las víctimas y el necesario cambio de paradigma cultural y legal que se requiere en Chile para erradicar abusos amparados en relaciones de poder asimétricas en el ámbito profesional y escolar”, señalaron.

Valenzuela también recibió apoyo en redes sociales del dramaturgo Luis Barrales y de la actriz Taira Court: “Todo mi respeto a Loreto Valenzuela por tener la valentía de denunciar el abuso sufrido”, escribió el autor de Niñas Araña, mientras la actriz recalcó: “¡Qué pena por su familia, pero al fin salió a colación este cerdo!”.

Osorio también fue investigado en la U. Finis Terrae por una denuncia de acoso sexual contra una alumna. “Efectivamente me tocó despedirlo”, confirmó Marco Antonio de la Parra, quien entonces era el director de la escuela: “Lo cité a una reunión en mi oficina cuando supe del caso de esta alumna que lo denunciaba, y lo eché. Raúl y yo éramos muy cercanos, pero me temía que esto podía ocurrir”.

En tanto, la dramaturga Flavia Radrigán, quien trabajó con Osorio en la fallida escuela de teatro de la UDP, señaló que “creo que no solo su carrera está muerta desde hace años, y mucho antes de salir del Teatro Nacional, sino que él fue dado por muerto socialmente dentro del mundo del teatro. Ya nadie quería trabajar con él”.

Raúl Osorio fue contactado pero se negó a hacer declaraciones: “No me interesa y, si algo sucede, si algo pasa, bueno, las leyes del juego, de la justicia serán”, señaló.