Después de años dando la pelea, finalmente los vecinos y vecinas de San Bernardo vieron cómo este miércoles el gobierno dio luz verde al proyecto de la multinacional Walmart para construir el centro de bodegaje y distribución El Peñón, ubicado en el camino a El Barrancón que supone la inversión más grande de la compañía fuera de Estados Unidos, con 180 millones de dólares. “Estamos conformes con la ratificación de la autoridad a este proyecto porque refuerza que en Chile la institucionalidad funciona”, dijo en un comunicado el CEO de Walmart Chile, Horacio Barbeito.

La Comisión de Evaluación Ambiental metropolitana aprobó el estudio de impacto ambiental para el proyecto en diciembre de 2016. Pero antes de eso, desde principios de 2015, los habitantes de la zona hicieron de todo para demostrar el impacto ambiental, patrimonial y humano que para ellos tendría la construcción. Enmendaron el megaproyecto a través del proceso de participación ciudadana, buscar el apoyo de las autoridades locales e incluso elevar la pelea hasta los tribunales. De hecho, en enero de este año, la Corte Suprema ya había rechazado cinco recursos de protección en contra del proyecto.

De la misma manera, también Walmart lleva cuatro años preparando el terreno, en todos los sentidos, para poder levantar el centro de distribución.

Un reportaje de El Ciudadano publicado en noviembre de 2015 relata cómo la compañía presionó a los vecinos de la zona de construcción -unas doce familias y un par de pequeños negocios- para expulsarlos de sus casas y pequeños negocios. Según contó Miguel Yáñez, uno de los afectados vinculado al fundo El Peñón desde 1968, esos terrenos pertenecieron a las hoy extintas viñas Monte Granada hasta 1969. Entonces pasaron a albergar la fábrica de conservas del Consorcio Nieto, y más tarde llegaron a manos de los Luksic, quienes los compraron para instalar la firma Agrícola Portezuelo. En 2001, el lote fue comprado por D&S, del empresario Manuel Ibañez, quien dejó a cargo del fundo a Segundo Alfredo Jara Vinett. Walmart apareció en San Bernardo por primera vez en 2005, con intenciones de comprar el 50% de D&S. La operación terminó en 2010, cuando la multinacional adquirió la otra mitad y D&S y ésta desapareció.

Un año antes de la primera adquisición, el Plan Regulador Metropolitano de Santiago (PRMS) había cambiado el uso de suelo del sector de la Ruta 5 Sur de San Bernardo. Pasó de ser considerada zona agrícola a clasificarse como Zona de Interés Silvoagropecuario Mixto (ISAM). Una modificación que rápidamente aprovechó la compañía porque el cambio permite la instalación de terminales o centros de distribución.

Yáñez es amasandero y vendió empanadas durante 17 años en una de las parcelas del camino donde se ubica el fundo El Peñón. “Vinieron un día viernes. Eran tres abogados y un representante de la compañía. No hablaron mucho. Sólo dijeron que nos teníamos que ir del fundo a finales de mes”, dijo en el reportaje.

“A mitad del mes vinieron a vernos de nuevo. ‘Este fundo no tiene permiso para vender empanadas. Si no se va en 30 días voy a construir un muro de tres metros de altura acá mismo’, me dijo don Tomas Möller [representante de Walmart para los vecinos]”, relató el Yáñez.“Me amenazó con que su estudio de abogados podía cerrarme el negocio”, agregó. En su defensa, explicó que desde 2003 cuenta con un permiso de la compañía D&S, entonces propietaria de los terrenos, para vender sus productos. Su testimonio revela como la empresa compró a los vecinos para que se fueran del lugar: “Hay gente a la que le dieron más, hasta 35 millones, y sólo vivieron dos años en el fundo. ¡Y claro!, les alcanzó para comprarse una casa. Yo estuve desde el 93 vendiendo acá y no recibí nada por irme”, reclamó.

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Permiso de venta de D&S otorgado a Manuel Yáñez

Otro testimonio, el de Hernán Gallardo Urrutia, conocido en el sector como el Canaca, quien se dedicaba a la venta de áridos. Urrutia también fue amonestado y expulsado del fundo por la empresa Walmart a cambio de nada: “Se excusaron diciendo que no nos ofrecían plata porque no vivíamos allí”, señaló el Canaca. “Me echaron muy apurado y no tuve tiempo de buscar alternativas”, explicó. En noviembre de 2014 recibió una carta del encargado del fundo, Segundo Alfredo Jara, solicitándole su salida. “Señor Hernán Gallardo, de mi consideración, por medio de la presente y de conformidad a lo establecido (retirarse de la propiedad una vez que Walmart lo requiriera) informamos a usted la decisión de hacer abandono de la propiedad impostergablemente el día 27 de febrero de 2015, día que por la empresa Walmart se hará la restitución total del inmueble”, decía el texto.

Manuel Yáñez y el Canaca

Manuel Yáñez y el Canaca

Además de los perjuicios a los vecinos que se vieron obligados a abandonar sus hogares y negocios, el megaproyecto de Walmart implicará el paso de más de mil camiones diarios, contaminación ambiental, ruido, inseguridad y la alteración de los ritmos y la calidad de vida de los sanbernardinos. Al largo plazo, el principal problema será la pérdida del 15% de los suelos agrícolas de mejor calidad para el cultivo agrícola de la Región Metropolitana, el de clase I, y para el refugio de la fauna y flora.

Con la aprobación por parte del Comité de Ministros, la única opción para salvar El Peñón de Walmart es la apelación ante el Tribunal Ambiental. Por su parte, la Municipalidad de San Bernardo, liderada por Nora Cuevas (UDI), anunció este miércoles que recurrirá a Contraloría para intentar revertir la situación. Son las últimas esperanzas de la comunidad de sanbernardina.

El Peñón