La periodista y profesora de la UDP Mónica Maureira, junto a la también periodista, Directora Ejecutiva y fundadora de la Agrupación Lésbica Rompiendo el Silencio, Erika Montecinos, conversaron de diversos temas con la conductora de #LaTeoriadelEmpate, Rayén Araya, en particular sobre la denuncia hecha por una pareja de lesbianas contra el ginecólogo del Hospital Claudio Vicuña de San Antonio, Roberto Halim Liendo. El profesional negó una ecografía a una de las denunciantes pues cuestionó sus planes de someterse a un proceso de fertilización asistida para tener hijos.

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Al respecto, ambas panelistas coincidieron en que en este caso se evidencia violencia y discriminación institucional. “Nos enteramos a principios de septiembre y lo que nos informaron es que se había logrado hacer un protocolo al interior del hospital, de manera que los funcionarios pudiesen enfrentar de mejor manera este tipo de situaciones”, explicó Erika Montecinos, especificando que posteriormente ni el facultativo en cuestión ni el hospital ofrecieron disculpas a las afectadas. “Nos habíamos quedado tranquilas…pero luego apareció la denuncia de manera más publica”, agregó.

Para Maureira, el caso no es menor ya que si se revisa el currículum que tienen las universidades, según especificó la periodista, los planteles no consideran como obligatorias en sus mallas las temáticas relacionadas con derechos sexuales y reproductivos, sino que son talleres o ramos opcionales. Para Montecinos, esto significa que “tanto el sistema de salud como el educacional,  y en general las políticas publicas, no están preparados para la diversidad de familias existentes y se basa en una discriminación: hay personas de primera y segunda categoría”

La también coordinadora periodística del Observatorio de Género se refirió a la ausencia de pronunciamiento en este caso del Ministerio de la Mujer y Equidad de Género: “Uno esperaría alguna declaración después de ver que uno de los puntos presentados en la agenda de género en mayo pasado es el tema de la fertilización asistida”, recalcó Maureira.

“¿Cual es la vida que merece ser vivida? No es sólo que Nábila Rifo esté o no con beneficios de salud mental.¿En qué lugar vive, qué acceso a salud tiene, qué calidad de vivienda y trabajo?”, planteó Maureira en otro momento de la conversación, a propósito del accidente doméstico sufrido por Rifo, que podría dejarla con secuelas que afectarían su movilidad.

“La historia de vida de Nábila antes y después de la condena de Mauricio Ortega refleja que el estado de Chile sigue manteniendo una deuda enorme con las mujeres que sobreviven a la violencia, y que todavía no se entiende que esa violencia es una violación a sus DDHH”, recalcó la periodista, agregando que el estado, en consecuencia, debió otorgarle a Nábila Rifo todas las garantías de reparación y de restitución de derechos.