El parto en su potencial de acción es una producción histórica y por lo tanto social y humana. ¿Pero cómo puede ser posible para algunos comprender aquello? La respuesta es simple: aceptando la realidad de que existen relaciones entre: instituciones, practicas sociales, creencias, contextos históricos y sujet@s que se encuentran inmersos dentro de esa estructura.

Si nos ponemos a pensar un poco, no se escapa de la lógica, establecer relaciones entre “mandatos sociales” y los modos de actuar o maneras en que tenemos de vivir (gustos/ cultura).

Y el parto, como hecho social, en tanto que producción de vida, tampoco se encuentra, ajeno a lo que como sociedad estamos produciendo, reproduciendo o deconstruyendo. O en palabras de Bourdieu se trata de “Habitus” o “Disposiciones”, que de alguna manera determinan nuestra manera de sentir y actuar.

La manera en que venimos a este mundo pasa por el modo en el cual, como sociedad hemos construido su relato, y el relato del Poder-Saber que existe detrás de quienes se han apropiado de la práctica del nacimiento. No se trata solo de un problema en los hospitales y las clínicas, o de una criminalización de matronas y médicos obstetras amantes del intervencionismo, lo cual podría, para algunos ser efectivo, sino que además del tipo de educación universitaria impartida, y de como es comprendido y enseñado el cuerpo de la mujer, en las facultades de Puericultura, Obstetricia y Ginecología. Y a nivel general en todo el país.

¿Qué se les enseña a los profesionales del Parto en Chile? ¿A guiar, acompañar y dar confianza a las mujeres a la hora de parir, respetando sus procesos e intimidad? ¿Multiculturalidad y derechos sexuales y reproductivos? O, a especular solo en la patología y el riesgo nulo, sin pensar en esperar que se inicie de manera espontánea el trabajo de parto, si es que este no coincide con los horarios de atención del médico. ¿Y porque no a intervenir en el cuerpo de la mujer, acelerando de manera artificial el proceso, para ajustarse a los protocolos de la institución de salud y cumplir con el horario de turno?

Es por ello, que hablar de Parto hoy en día debe significar el compromiso a repensarlo y volver a los más elemental: El cuerpo de la mujer, su autoridad, autonomía y sabiduría.

Este año, gracias a la Irrupción del Frente Amplio en el Congreso, se conforma una Mesa de Trabajo, en torno a la Violencia Gineco Obstétrica, convocada por la Diputada Claudia Mix en el mes de junio y se pacta el compromiso por trabajar la temática y darle la relevancia y la urgencia que requiere. Mesa en la cual estuvo presente el equipo de la Diputada, La Coordinadora Nacional Por los Derechos del Nacimiento, Gonzalo Leiva Rojas, Parirnos Chile, Uterás, OVO Chile, El Colegio de Matronas, La universidad de Santiago y yo en mi calidad de concejala de Santiago y escritora sobre la temática.

La elaboración conjunta de un proyecto de ley que pretende superar la violencia Gineceo Obstétrica, solo fue viable gracias la voluntad política de los profesionales que trabajamos el tema, sin abandonar el espacio y confiando en todo momento que esta es una demanda absolutamente noble y al mismo tiempo justa de dar, pues consideramos que este tipo de violencia hacia la mujer, es una vulneración de derechos, un abuso de poder asimétrico, en un momento que debiera ser hermoso, absolutamente acompañado y generosamente asistido, y no un espacio para la burla, el abandono, el paternalismo disfrazado de preocupación, que no es más que el disciplinamiento y control social efectivo hacia los cuerpos de las  mujeres-madres y/o recién nacidos.

La cara más perversa de la VIOLENCIA EN EL NACIMIENTO, se ha dejado ver en ejemplos tan lamentables como el caso de Trinidad, que muere en el vientre de su madre, por negligencia médica y falta de atención y acompañamiento oportuno. Y el de la comunera Mapuche Lorenza Cayuhan, obligada a parir engrillada por unos gendarmes.

Y es por ello que el proyecto de “Ley Adriana”, a presentar en el congreso este martes 2 de Octubre, tiene como objetivo, garantizar y promover los derechos de la mujer, del recién nacido, tanto para la familia o pareja, en el ámbito de la gestación, el preparto, parto, postparto y aborto en tres causales, así como también en torno a la salud ginecológica y sexual. Y esperamos que sea apoyado en su mayoría por el congreso, pues se trata de un proyecto que nace de una demanda ciudadana, que de alguna manera viene a cuestionar viejos paradigmas de la salud en nuestro país. A ese litigio de poder instalado en la práctica médica a la hora en que la mujer decide tomar decisiones sobre su cuerpo, invitándonos a reflexionar acerca de las malas prácticas en torno al parto y la obstetricia Ginecológica.

La necesidad de que las mujeres sean protagonistas sus procesos es la consigna, incorporar nuevas herramientas, y abrirse a la posibilidad de hacer de este un ejercicio más humano y menos medicalizado es el objetivo.


Socióloga , Escritora, Concejala de Santiago.