Fue una de las escenas más representativas de una ruptura a inicios de los noventa. La cantante Sinead O’Connor terminaba su actuación musical en el programa cómico Saturday Night Live. Acababa de sorprenderlos a todos interpretando una versión a capella de War de Bob Marley, cambiando las referencias al racismo por el término “abuso infantil”. Pero nadie imaginó lo que vendría segundos después, cuando la artista rompió una foto del Papa en pantalla.

Sinead mostró una foto de Juan Pablo II a la televisión, luego se refirió a él como “evil” (el mal) y acto seguido rompió en mil pedazos la fotografía, exclamando “Fight the real enemy!” (lucha contra el verdadero enemigo). La osada manifestación, que la artista luego pagó muy caro con su carrera, ocurrió el 3 de octubre de 1992 y se convirtió en un gesto inmortal.

O’Connor se había atrevido a desafiar al sector más conservador de la sociedad, que prefería omitir las denuncia que ya entonces circulaban acerca del abuso sexual infantil en la iglesia. El gesto de la cantante pop ocurrió justo en medio de su mejor momento como artista, tras lanzar su conmovedora versión de la canción de Prince Nothing Compares 2 U, un éxito inolvidable hasta nuestros días. Sin embargo, la escena impactó a tal punto que el programa permaneció en silencio varios segundos después de su actuación. Minutos después, el programa colapsó con más de 4 mil llamadas de televidentes indignados. 

Al siguiente programa, el actor Joe Pesci pidió disculpas en su monólogo inicial, sosteniendo la misma foto del Papa que, según explicó, acababan de pegar con cinta adhesiva. La mayoría de las personas desviaron su indignación hacia Sinead, ridiculizando su carrera y pasando de ser adorada a nivel internacional a convertida en una “loca”. La prensa contribuyó a boicotearla y su carrera cayó en un abismo del que nunca se pudo levantar. Entonces, los artistas pop casi no se involucraban de manera tan directa con el acontecer político y religioso.

Pero O’Connor no hacía acusaciones falsas: años después, se comprobó los múltiples casos de pederastía al interior de la Iglesia Católica, los que fueron encubiertos y protegidos por la jerarquía eclesiástica. Entonces, el mayor representante de la iglesia en la tierra era Juan Pablo II, un papa de gran popularidad entre la gente y cuya figura sigue siendo venerada, a pesar de los hallazgos sobre su responsabilidad.

“No quería ser una jodida estrella del pop, quería ser una cantante protesta”, reclamó la artista, tras verse marginada por la sociedad luego de su manifestación en pantalla. Sinead se mantuvo en acción pese a las intenciones de silenciarla y llegó a declarar que es una de “las mujeres que han tenido la desgracia de nacer demasiado sensibles y francas como para mantener la cordura dentro de la industria musical”.

Aunque en un primer momento, dado el agobio que vivía, Sinead se disculpó por su gesto, una década después, al ser consultada sobre si se arrepentía de lo ocurrido en esa presentación, la cantante respondió con un enfático “¡demonios, no!”.

Revive la performance de O’Connor de hace 26 años: