Una carta enviada en marzo del 2011 por el entonces canciller Hans Kast a Ricardo Ezzati demuestra que el cardenal sí estaba al tanto de las acusaciones por abuso sexual contra el sacerdote Jorge Laplagne.

En la misiva, no solo se pedía comenzar una investigación y que se aplicara alguna medida cautelar en contra de Laplagne, sino que se añadía el testimonio de una víctima, pero Ezzati no hizo caso y se cerró la investigación.

Por ese entonces, el sacerdote denunciado estaba a cargo de las parroquias San Crescente de Providencia y Nuestra Señora de Luján de Ñuñoa, y que además prestaba servicios en el Instituto Alonso de Ercilla, de los Hermanos Maristas, según señala La Tercera.

El otrora canciller también se intentó comunicar a  través de un correo con Raúl Hasbún, quien estuvo a cargo de la investigación informal contra Laplagne, para enviarle el contacto del denunciante.

Este mail fue respondido solo con agradecimientos por entregarle el dato y que el caso será revisado junto al entonces vicecanciller Óscar Muñoz, quien, a su vez, ahora es cuestionado por por otras denuncias de abuso y estupro.

“Junto con un cordial saludo le adjunto el testimonio que ha dejado hoy la hermana referente a P. Jorge Laplagne. Pienso que es necesario abrir una Investigación Previa conforme lo pide el can. 1717, que no se demore mucho para discernir la verosimilitud de este asunto considerando que se trata de dos hechos en diferentes lugares y tiempos”, señala la carta escrita a Ezatti.

Y continúa indicando que “quizás haya que considerar alguna medida pastoral y/o cautelar. Se hace por otro lado urgente abrir un Departamento en la Arquidiócesis que pueda recibir estas denuncias ya que la Cancillería tiene múltiples otras tareas y es prioritario atender cada denuncia que pueda llegar a la Curia”.

El testimonio que recibió Hans Kast con Laplagne fue una declaración que realizó una religiosa de la Congregación Apóstoles del Sagrado Corazón de Jesús, quien le confesó a su madre que un acólito acusó a Laplagne de tocarlo de forma “impropia y abusivamente”.

Al cerrar la investigación, nada de esto fue considerado por el entonces vicecanciller Óscar Muñoz Toledo, formalizado por abuso y estupro, ni Hasbún. Todo con el conocimiento de Ezzati. Finalmente, para descartar todo, Muñoz y Hasbún responsabilizaron a los reportajes realizados en torno a Fernando Karadima al señalar que se debe a la “posibilidad de distorsión perceptiva y cierto protagonismo mitómano a causa de las insistencias y cargas mediáticas de esos días”.