“Son pocos los que me trataron como persona en la Iglesia”, afirmó esta mañana Jaime Concha, uno de los denunciantes del caso Maristas, que ha sacudido a la Iglesia Católica por denuncias de abuso sexual a menores de edad. Su potente afirmación tiene que ver con lo que se vivió ayer con la declaración como imputado por encubrimiento de arzobispo Ricardo Ezzati ante el fiscal Emiliano Arias.

Concha relaciona el silencio de Ezzati ante el persecutor con el trato que recibió él, su familia y muchos otros denunciantes de parte de las autoridades de la iglesia. Esos pocos que lo trataron como persona, dijo, fueron monseñores Scicluna y Bartomeu -enviados por el Papa Francisco para la colaboración con la justicia- y un par de obispos y sacerdotes que pidieron mantener su apoyo en reserva.

Concha, que fue entrevistado esta mañana por Rayén Araya en #AquíYAhora, aseguró que el silencio de Ezzati responde a una mera estrategia que no logrará evitar su formalización, de acuerdo a las pruebas que ellos han entregado y la Fiscalía ha recabado en diversos allanamientos. “Todo lo que él ha dicho y hecho es un nuevo abuso, una nueva forma de agredirnos a nosotros y nuestras familias. Él dice que la verdad nos hará libres, pero es el primero en callar y no entregar la información que tiene”, afirmó.

“Nunca se han acercado a mi madre a pedirlo perdón por poner su confianza en un colegio católico para que eduque a su hijo”, agregó Concha, asegurando que lo único que han recibido de parte de las autoridades eclesiásticas “son ataques, hostigamientos, ninguneo, esa es la misericordia de estos pastores”.

Concha también valoró el trabajo de abogados como Juan Pablo Hermosilla, quien de forma voluntaria adoptó su defensa en el proceso judicial y lo comparó con las cuantiosas cifras con que la Iglesia paga a sus prestigiosos abogados “convocados por Imaginacción”.