El martes pasado tomó lugar un histórico fallo en la justicia chilena, cuando la magistrada Carmen Seguel del Juzgado Civil de Cañete reconoció el título de merced de la comunidad Ignacio Huilipan, comuna de Contulmo, y ordenó a Bosques Arauco, del grupo Angelini, a devolver 97 hectáreas de territorio.

Si bien es un fallo en primera instancia y que el conglomerado empresarial ya anunció partes de sus estrategias para resistirse, la noticia fue ampliamente difundida.

Para el historiador mapuche Fernando Pairican, es un fallo que reconoce el convenio 169 de la OIT como un instrumento para llevar una relación del Estado con los pueblos indígenas y que, “desde la legalidad (…) pone la devolución del territorio sin la necesidad de radicalizar las prácticas políticas para forzar a negociar”.

Pairican, miembro de la Comunidad Historia Mapuche, explicó en #AquíYAhora con Rayén Araya que los títulos de merced corresponden a los documentos que “un sector del mundo mapuche logró negociar con los conquistadores chilenos durante la ocupación de La Araucanía”.

Se trata de reducciones territoriales que Pairican no duda en llamar “el título legal de la expropiación del territorio mapuche”.

“Se les entrega las tierras menos productivas del sector, que no están en el valle, sino cerca de la cordillera, donde son menos productivas por condiciones geográficas y no son las tierras más fértiles”, agregó.

“Bosques Arauco de Angelini fue una de las empresas que puso guardias civiles para detener el movimiento mapuche, que propició la existencia de una especie de paramilitares, ellos desarrollaron una parte importante del conflicto en la zona”, afirmó, cuestionando las prácticas del grupo empresarial, el que, en paralelo, desarrollaba políticas “sociales” como la entrega de cuadernos y creación de escuelas, que tenían como fin evitar que el mapuche se empodere como tal.

“Creo que este fallo es parte de esa política: yo entrego 97 hectáreas, no es mucho ni tan productiva, pero digo que genero una nueva visión sobre política indígena. Es una estrategia particular, que no responde hacia el resto de las comunidades, como en Ercilla, donde hay conflicto con Arauco y no hay ganas de devolver ni una hectárea”, explicó.

Por último, contó que la llamada “política social” de la forestal busca evitar la propagación del conflicto, sobre todo porque es en esa misma zona donde nacen la CAM y la Identidad Territorial Lavkenche, dos referentes del movimiento mapuche autonomista.