Juan Forch (69) fue uno de los creativos responsables de la campaña del NO que derrotó a Pinochet en el plebiscito de 1988. Publicista, realizador y escritor, es el director del documental “La televisión del NO”, que rememora lo que fue la campaña opositora a la dictadura contada por sus propios protagonistas. A 30 años de la votación que derrotó a la dictadura, es enfático en señalar que la campaña y la franja solo fueron los últimos metros de una “maratón de 15 años”, y que a diferencia de como lo muestra la película de Pablo Larraín, esta fue un trabajo colectivo de cientos de personas, no la iluminación de una sola.

El martes pasado en el Museo de la Memoria y Derechos Humanos se exhibió el documental y se reunió con muchos de los que participaron en la campaña, entre ellos, el actor José Manuel Salcedo y el abogado Juan Gabriel Valdés, rememorando anécdotas, miedos y reflexiones de lo que fue el proceso que condujo hacia una transición demócratica.

“La campaña del No tenía atributos y personalidad, lo que la hizo querible y generó la confianza en las personas para salir a votar. La gente del Sí, quitaba la mirada o hacía otra cosa mientras salía en televisión, les daba vergüenza”, señaló Forch.

En la antesala del 5 de octubre, Forch responde las preguntas de El Desconcierto enfatizando que la alegría si llegó al derrotar a Pinochet, como se lo propuso la campaña del NO, sin embargo, esta victoria no fue solo con un lápiz y un papel, sino la consecución de 15 años de movimiento social en contra del Dictador.

– ¿Cuál es la valorización histórica que hace usted de la campaña del “NO”?

La campaña del NO fue la culminación comunicacional de un proceso que comenzó el mismo 11 de septiembre de 1973 con la últimas palabras del Presidente Allende en La Moneda. Todo el martirio, el heroísmo y la resistencia que se inició en ese momento y que se desarrolló durante poco más de 15 años dio como resultado la votación en el Plebiscito.

– A 30 años del plebiscito, la ¿alegría llegó?

Llegó esa misma noche, en el momento en que la dictadura reconoció su derrota. En ese momento estalló a lo largo de Chile el sentimiento de alegría, de liberación, de triunfo de la ciudadanía frente al gobierno represor. Todos tuvimos la imagen del inicio del retiro de las fuerzas enemigas de la democracia. Y la alegría se vio claramente en los rostros de la gente que bailaba en la Alameda de Santiago y en las alamedas de todo Chile.

– En el conversatorio usted señaló que la “alegría” del “No” era solo sacar a Pinochet del poder. ¿Cree que la gente sobreestimó los alcances del “NO” y esperó algo más que la alegría?

Que Pinochet saliera de la Moneda fue la lucha y la intención de todas las fuerzas políticas democráticas en ese momento. El 6 de octubre se inició, al principio tímidamente, la libre actividad democrática que dura hasta nuestros días. Me parece legítimo que en la discusión horizontal que eso significa se utilicen todos los medios y conceptos verbales de discusión.

En todo caso, la campaña habló de la alegría de derrocar a la dictadura. Nunca se habló de alcanzar la felicidad… eso lo prometen los gurús.

– ¿Existe una reflexión respecto de la cooptación de la alegría y la democracia de la campaña por parte de los gobiernos de la Concertación?

No veo cooptación. Todos los chilenos hemos tenido desde entonces el derecho de usar todos los conceptos, argumentos e ideas sin represión ni límite.

– ¿Cuáles fueron las claves para la victoria del “NO”?

El miedo era sin duda el sentimiento más desmoralizador que tenían los chilenos. La Campaña del NO y la Franja de televisión fueron factores importantes para ayudar a disminuirlo. Nos preocupamos especialmente de combatir el miedo porque es un abuso y porque desmovilizaba.

– Respecto a su participación en la campaña ¿Cuál fue su mayor miedo? ¿El momento más decisivo? ¿Hay algo que hubiese hecho de manera distinta?

Trabajamos con el convencimiento de que podíamos derrotar al gobierno a pesar de todas las trabas que había impuesto. A pesar de que teníamos conciencia que se trataba de un gobierno autoritario que podía cambiar en cualquier momento las reglas. El momento más álgido y emotivo fue cuando vimos aparecer en televisión abierta y por cadena nacional las primeras imágenes del primer programa de la Franja. Fue el instante en que por primera vez, después de quince años, aparecían nuestras fuerzas y nuestras ideas en una TV dominada y controlada por la dictadura.

– ¿Cómo fue la decisión de tocar el tema de las violaciones a los derechos humanos en la campaña?

La violación a los DDHH fue una práctica permanente de la dictadura, fue el principal pilar en el que se apoyaron el gobierno y sus partidarios para imponer sus políticas. Nunca tuvimos una discusión sobre tocar o no tocar el tema. Estábamos allí para denunciar y porque nos nacía defender el respeto a los DDHH. Es por eso que el tema recorre toda la campaña y está permanentemente presente en los programas de la Franja.

– ¿Se podría repetir una campaña electoral como lo fue el plebiscito? ¿Sobre qué tema sería?

Habría que repetir la dictadura. Y eso no se lo deseo a Chile.

– ¿En que se parece el Chile actual al que apareció en la campaña del “NO”?

Es el mismo país después de treinta años de sucesivos gobiernos democráticos. Es el país que hemos logrado hacer evolucionar desde entonces. Con sus caídas, tropiezos y éxitos.

– Comparte la idea de que la dictadura solo se “derrotó con lápiz y papel” como algunas personas de la Concertación señalan, o ¿cree que la campaña del “NO” fue la culminación de un movimiento social que se enfrentó a Pinochet?

La resistencia a la dictadura fue una maratón de quince años. La Campaña del NO corresponde a los últimos doscientos metros y la Franja de TV del NO a los últimos cien metros. Y es por eso que suscita tanta atención. La Franja no es la razón ni el único gatillador de ese triunfo. Es la imagen audiovisual justo antes del triunfo.