El pasado 9 de septiembre  diversas agrupaciones feministas nos congregamos en el Memorial de mujeres  víctimas de violencia política durante dictadura, ubicada en la explanada de los Héroes y marchamos juntas  hacia el Cementerio General con el nombre de una mujer en nuestras manos, una mujer  víctima de las atroces  violaciones que ejerció la dictadura militar desde el 11 de septiembre de 1973.

Caminamos juntas, reunidas y gritando sus nombres hasta el Memorial  de las detenidas y detenidos desaparecid@s en el cementerio, para recordarlas pues como una letanía, al nombrarlas desafiamos las estrategias de olvido, las nombramos y al hacerlo  conmemoramos sus historias y sus luchas.

Nosotras, NiunamenosChile participamos de esta acción, convocada desde hace un par de años por el Instituto de la Mujer, pues recordar colectivamente nos vincula al memoriar, que nos significa reconocer y  agradecer a esas  mujeres, estudiantes, trabajadoras y  dueñas de casa, madres, hijas y militantes, que dieron su vida por romper con las cadenas de la dictadura y por transformar esta sociedad patriarcal y clasista en un lugar libre de opresiones y violencia. Conmemoramos, en el caminar juntas hacia el memorial: SU LUCHA, SU RESISTENCIA, SUS CONVICCIONES !!!!

En este mes de octubre, queremos también conmemorar a las sobrevivientes: a aquellas con quienes después de la marcha, nos encontramos para abrazarnos y conversar de nuestras ideas y recuerdos, o con aquellas con quienes, pese a todas nuestras diferencias, seguimos encontrándonos en la calle, o con aquellas que siguen luchando por mejores condiciones de vida y exigiendo  justicia por sus hijas, sobrinas, víctimas de femicidio.

Saludamos hoy, a las mujeres que sobrevivieron la violencia sexual y política durante el terrorismo de estado.

Saludamos hoy a las mujeres que  han buscado incansablemente a esposos hijos e hijas,  padres y madres,  hermanos y hermanas. Su fuerza ha sido el referente ético, frente a una sociedad que busca el silencio y el persistente olvido. Ellas, han sido la voz de las y los secuestrados y desaparecidos.

Queremos también saludar en este octubre a las mujeres, quienes, pese a todo el horror de la dictadura, pese a toda la violencia que instala el terror de un estado y sus organismos de control y sospecha, lograron generar espacios de encuentro, lucha y resistencia a través de encuentros solidarios, ollas comunes, como una respuesta colectiva popular y solidaria frente a la crisis económica y cultural en que la dictadura nos tenía inmersos. Saludar a aquellas agrupaciones que, a través de sus bordados y arpilleras lograron denunciar públicamente las violaciones a los derechos humanos que ocurrían en Chile.

Saludar a periodistas, mujeres de la cultura y las artes que, con sus acciones lograron romper parte de cerco informativo que tenía clausurado al país. Saludar a las mujeres que volvieron del exilio para no quedarse calladas y construir nuevos espacios de dialogo y rebeldía.

Saludar las acciones de feministas y políticas, de académicas y pobladoras, de jóvenes y activistas, de trabajadoras y dueñas de casa quienes, frente al patriarcado en su forma extrema como lo fue la  dictadura y su modelo económico neoliberal, lograron establecer redes, espacios de acción y colaboración conjunta para luchar por la recuperación de la Democracia, pues en este modelo social era posible pensar en acabar con las discriminaciones hacia las mujeres y también terminar con la violencia al interior del espacio privado, el bastión fundacional del patriarcado a través de la  estructura de la familia. No podemos dejar de recordar la consigna  que levantó la lucha feminista de ese tiempo “Democracia en el país, en la casa y en la cama”.

Saludamos, junto a ellas,  al millón 917 mil mujeres que el 5 de octubre del año 1988, vencieron el miedo, la sospecha, la desconfianza, y las largas filas frente a una urna.

Mujeres que vencieron  la espera interminable, y en su  empeño envuelto en osadía e insolencia votaron NO a la dictadura.

Saludamos a aquellas mujeres que levantaron su desacato frente al dictador y al mismo tiempo levantaron un grito por una “vida digna” para la sociedad chilena,  sin embargo confiaron en aquellas  fuerzas políticas que dijeron representarlas, al igual que a trabajadores, estudiantes, activistas  y todo el  movimiento social.

Saludamos la  valentía de las mujeres que lucharon y siguen luchando frente a esta cultura patriarcal y neoliberal. Repudiamos, sin embargo con la misma fuerza,  la práctica política que usó, usa y coopta al movimiento social y la lucha de las mujeres para sus fines partidistas, como fue ayer y como es hoy también.

Ayer, la lucha levantada por las mujeres y la  ciudadanía en su conjunto desde las primeras protestas el año 1983, y que confluyeron en la votación plebiscitaria del año 1988, no guardó relación con las prácticas y negociaciones realizadas posteriormente por la casta política que negoció de espaldas al movimiento social las estrategias de la llamada transición. Basta recordar que en 1998 Augusto Pinochet se convirtió en el primer senador vitalicio en el Congreso.

Hoy, las mujeres y las feministas seguimos luchando frente a las estrategias patriarcales y capitalistas consolidadas desde la dictadura, las cuales se mantuvieron tanto en el espacio institucional como en el privado e íntimo a través de sistemas de control y dominio de los cuerpos de las mujeres, cuya máxima expresión de violencia radica en el femicidio.

Saludamos a las madres, hermanas, primas que han salido a la calle a denunciar y exigir justicia frente a la violencia machista  que ha arrebatado la vida de cientos de mujeres por el solo hecho de serlo.

Al igual que ayer, las mujeres hemos perdido el miedo y hemos podido denunciar al acosador, abusador y violador. De igual forma a las instituciones que amparan esta violencia. Una vez más hemos vuelto a la calle: el 2016  bajo la consigna de NIUNAMENOS, este 2018,  contra la CULTURA DE LA VIOLACIÓN, por una EDUCACIÓN NO SEXISTA y ABORTO LIBRE, LEGAL, SEGURO Y GRATUITO.

Saludamos a las mujeres y feministas quienes han aportado con sus acciones y reflexiones a esta llamada nueva ola del feminismo. Sabemos que la magnitud de una ola, depende de la onda que alcanza desplazándose en el mar. Entendemos entonces que la magnitud de lo realizado hoy, se ha ido levantando con el movimiento de todas: las que lucharon durante dictadura, las que se organizaron y dijeron No al dictador y su cultura de muerte, las que siguieron empeñadas en visibilizar la violencia en una democracia neoliberal, las estudiantes, las víctimas y sus familiares, quienes incansablemente exigen justicia!

Para todas, nuestro saludo!!!

Y VA A CAER EL PATRIARCADO Y SU PODER!

NIUNAMENOS! VIVAS NOS QUEREMOS!!!