Al enterarme de la muerte del dirigente Sindical  de pescadores Alejandro Castro, asesinado en Quinteros después de las movilizaciones contra la contaminación de esos territorios. Y en la forma que es encontrado, colgado, supuestamente “Suicidado” , no puedo dejar de asociar su muerte con la de la activista Macarena Valdés, asesinada en similares condiciones.

Tampoco puedo olvidar que en América Latina el año 2017, fueron asesinados 207 dirigentes ambientalista que defendían sus territorios, que encabezaban luchas en favor de la vida y el medio ambiente, que defendía la naturaleza de las fuerzas invasoras del capitalismo depredador.

Hoy se suma un nuevo mártir, un hombre joven, inteligente, que ponía sus conocimientos y capacidades al servicio público, que se atrevió a levantar la voz por su gente y la nuevas generaciones, por garantizar calidad de vida en un territorio definido como “De sacrificio”.

Hasta cuando deberemos soportar esto, hasta cuando la prepotencia empresarial, unida a la prepotencia del estado pisotean, contaminan, agreden y asesinan a nuestros líderes, a nuestra gente. Cuando será el día en que pongamos las cosas en su lugar, en que la vida de las personas sea lo más importantes, Cuando haremos realidad eso que tanto se dice y se escribe sobre él, el Desarrollo Sostenible, que los gobiernos han dicho respetar y fomentar, que este estado chileno, en el año 1992 suscribió en Río de Janeiro, pero que nunca a implementado.

Este es un estado que firma muchos acuerdos, con gran publicidad, pero que a la hora de cumplir esos mismos acuerdos no existe la voluntad política de llevarlos a cabo, siempre han pesado más los acuerdos con el empresariado, siempre ha sido la rentabilidad económica la que a determinado para donde se inclina la balanza.

El gran desafíos para las organizaciones Sociales, para los Trabajadores, para los Pueblo Originarios, para los jóvenes, hombres y mujeres, es ver como frenamos estas muertes, estos atropellos que sufrimos a diario en todos los territorios invadidos por el empresariado, por estas políticas extractivista que no respetan la vida, la naturaleza, la calidad de vida en la que esperamos vivir en algún momento.

Para la familia de Alejandro Castro, mi más profundo pesar por esa muerte tan alevosa, tan cobarde. Siempre tendrán el consuelo de haber tenido en su familia a un hombre íntegro, preocupado por su gente, comprometido con la verdad, con la justicia, con valores y principios que lo hacían incorruptible. También una invitación a unir nuestras luchas por VERDAD Y JUSTICIA