La profunda crisis económica, la presunta corrupción de la clase política, las ofensivas judiciales injerencistas, la represión, las inflacción, las huelgas, la decepción ciudadana… Argentina atraviesa uno de los momentos más delicados del último tiempo. La semana pasada dimitió el presidente del Banco Central, Luis Caputo, y Mauricio Macri autorizó a pedir un segundo crédito al Fondo Monetario Internacional (FMI) para tratar de acelerar una plan de estabilidad.

Tras una nueva semana de malas noticias para los argentinos, el diputado del país transandino Horacio Pietragalla visitó Chile el viernes 28 de septiembre para participar en un foro en la Universidad de Los Lagos, promovido por las organizaciones miembros del Foro de Sao Paulo. Pietragallo es parlamentario por la coalición Frente para la Victoria, desde el partido La Cámpora, y también integra la asociación Abuelas de Plaza de Mayo. De hecho, en 2003 se convirtió en el nieto recuperado número 75. Siempre muy vinculado a organizaciones e instituciones a favor de la memoria histórica y los derechos humanos, este es su segundo período como diputado. El primero lo ejerció de 2011 a 2015. El Desconcierto aprovechó su viaje para conversar sobre la situación que vive su país.

– ¿Qué diagnóstico hace de la situación política y económica de su país, tras los hechos ocurridos en las últimas semanas?

– Estamos en un retroceso gigante en este marco de neoliberalismo feroz que estamos viviendo. Muchos habíamos pensado que no íbamos a retornar a estas políticas económicas que tanto dolor y hambre trajeron al pueblo durante la historia de Argentina y que acabaron con la crisis del 2001 que muchas generaciones todavía tenemos muy presente. Hoy estamos perdiendo hegemonía económica en todos los sentidos porque volver al FMI es parte de una agenda política a la que pensábamos no volver mas. Con Néstor y Cristina [Fernández de Krischner] nos desendeudamos, salimos del FMI y éramos autónomos en las decisiones económicas y políticas. Ahora perdemos la soberanía porque gran parte de los préstamos que estamos tomando tienen como garantía, puesta por Argentina, los recursos naturales, que es algo inconstitucional. Además, estos préstamos no están pasando por el Congreso Nacional, esto también es ilegal y el FMI lo tiene que saber porque esto a futuro va a generar acciones legales.

– ¿Se gobierna a golpe de decretazo?

– Sí. El Congreso está sin función. Ahora entrará el presupuesto y como ellos lo necesitan, entonces va a funcionar. Pero las comisiones no están funcionando. Por ejemplo, la comisión de Derechos Humanos, donde yo soy el vicepresidente, desde marzo, se ha conformado dos veces, las sesiones de diputados fueron pocas esta año y son pedidas de forma extraordinaria por la oposición para tratar problemáticas puntuales que está llevando adelante este gobierno. Hay retrocesos en todos los sentidos: los conflictos son amplios, la cantidad de desocupados también, el retiro del Estado presente…

– ¿Cómo definiría el clima social del país?

– La gente está muy enojada y decepcionada porque nada de esto ni Cambiemos ni el presidente lo dijeron en su campaña: dijeron que no iban a devaluar, que no iban a echar gente, que no volverían al FMI, y están haciendo todo al revés. La sensación de la sociedad es de un descontento muy grande. Hay una persecución muy fuerte, también, sobre la oposición política en causas que no son verdad, que son inventadas, sin fundamentos jurídicos. El poder judicial actúa como un deslegitimizdor de las distintas oposiciones de la región.

– ¿Qué posibilidades hay de que el caso que afecta a la presidenta CFK le complique su postulación para las elecciones del próximo año?

– Lo vemos con mucha preocupación porque tenemos un ejemplo muy claro en Brasil, con Lula. Ante eso, estamos muy preocupados por cómo se generan herramientas que retiran las garantías y derechos constitucionales del Estado argentino. Hoy hay una ley de arrepentidos que a cualquier persona que es sospechada de corrupción o la citan para indagatoria la presionan para que nombre a Cristina [Fernández] para que diga alguna declaración que lleve la investigación hacia Nestor y Cristina. Eso lo explicaron los mismos abogados defensores de empresarios. No hay garantías, es como una especie de Inquisición: si tu vas al tribunal, declaras y nombras a Néstor o Cristina, libras de estar preso.

– Esta mañana [por el viernes 28 de septiembre] ha estado en el Museo de la Memoria. ¿Supo la historia que pasó hace varias semanas acerca de la dimisión del ministro de Cultura por haber calificado de “montaje” este espacio?

Sí, me contaron. No me resultó extraño porque en Argentina, con algunos funcionarios, vivimos situaciones similares.

– ¿Qué opinión se llevó de este espacio?

– Me pareció una herramienta de construcción colectiva y para construir realmente el nunca más como expresión de seguir exigiendo justicia real. No alcanza con juicios por la verdad. Para saldar heridas, es necesario llevar adelante procesos judiciales como los que se hicieron en Argentina, donde se condenaron a todos los genocidas. Lamentablemente, los familiares de las víctimas de desaparición forzada en Chile no pueden disfrutar de eso que si disfrutamos en Argentina, porque es reparador tener en el banquillo al genocida acusado de delitos de lesa humanidad y que sea condenado. Pero el proceso que se vive en Chile es diferente.

– ¿Qué opina sobre el Frente Amplio y su articulación? Algunas de sus grupos han tenido contacto con partidos del Frente para la Victoria.

– Ante las posiciones neoliberales que vivimos en la región, poder generar alianzas y frentes de construcción política alternativos y que tengan una contundencia en un final electoral siempre es muy positivos. Hay un futuro para Chile, hay que construirlo, hay que generar conciencia.