Fue una sorpresa. Si bien Jair Messias Bolsonaro era el favorito para las elecciones del pasado domingo en Brasil, nadie esperaba que arrasara y que estuviera cerca de lograr el triunfo en primera vuelta.

El ex militar, conocido por sus dichos homofóbicos, misóginos y racistas, logró un impresionante 46,03% de los votos, muy aventajado del candidato del PT y “delfín” de Lula, Fernando Haddad, quien quedó en segundo lugar con 29,28%.

Ambos se enfrentarán en segunda vuelta el 28 de octubre y la región entera estará expectante al desenlace. Pero la masiva votación de Bolsonaro de inmediato fue objeto de análisis y debates, sobretodo porque el poderío de la ultraderecha también se está sintiendo en otros países de América Latina.

Esta mañana, Folha de Sao Paulo presenta algunos datos electorales al detalle. Compararon las cifras de los dos ganadores con el Índice de Desarrollo Humano (IDH) de los municipios y el porcentaje de personas que recibe la “Bolsa Familiar”, para así determinar cómo se comportaron los sectores bajos y altos en relación a Bolsonaro y Haddad.

Y los resultados son claros: En el 25% de municipios de mayor desarrollo humano, es decir, los más ricos, Bolsonaro arrasó con un 58%. En los más pobres es todo lo contrario: apenas un 18%.

Los porcentajes de Haddad, en tanto, demuestran que la base social del PT, los sectores empobrecidos del noreste brasileño, siguen siendo su gran bolsón de votos. En las ciudades más pobres obtuvo un claro 66%, mientras que en las más ricas apenas un 20%.

Sin embargo, estas estadísticas no son suficiente para explicar el fenómeno Bolsonaro.

El líder ultraderechista no solo ganó entre los más ricos, sino también entre la clase media, la misma que había votado a favor del PT la última década. Una comparación gráfica de las votaciones desde 2002 en adelante muestran cómo la izquierda brasileña perdió todos esos votos que antes tenía.

Donde sí mantuvo su fuerza fue en el noroeste de Brasil, las zonas más rurales y más pobres del país, los que le dieron a Haddad los votos suficientes para evitar el triunfo de Bolsonaro en primera vuelta.