Mientras prepara su próximo disco, la rapera chilena Ana Tijoux dio una entrevista a La Tercera en donde analizó diversos aspectos de la contingencia y del presente de su carrera. Además, la compositora dedicó un tiempo a analizar su relación con redes sociales, definida por un dinámica de tira y afloja.

Hoy, en su Instagram solo pueden ser vistas dos fotos, ya que la artista se cansó de mantener dicha sobreexposición: “Borré todas mis fotos de Instagram. Estoy en esa lucha interna. Me chateé de verme, dije ‘qué agotadora esa niña'”, comentó. Según Tijoux, la idea nació de la necesidad de vaciar un poco.

“No es nada muy rebelde, un día dije “ya, chao”. También quería ver qué pasaba si salía de ahí. Y también el tiempo es muy restringido, me cuestionaba si a la hora de que me saliera de las redes en verdad iba a tener más tiempo para mí. Y no, para nada. Uno está atrapado, tengo mis propias contradicciones, también pongo una foto y busco el filtro. A veces paso mucho tiempo mirando la vida y la historia de gente que no me importa, eso es lo peor. Es una adicción, de seguro las redes sociales están creando nuevas patologías en la raza humana”, sentenció.

La artista tampoco ha hecho de Twitter su plataforma favorita: “He pensado caleta en dejar Twitter. Todo está hecho para no pensar, para alienar. Supuestamente estamos en una era donde hay más acceso a educarse, pero nunca ha habido canciones pop tan misóginas como ahora. Estamos en un retroceso, en un 2018 que hablas de modernidad, pero ser negro todavía es tema. ¿Cuánto hemos avanzado como sociedad? Todavía hay barcos de inmigrantes que se ahogan porque hay gente de quinta categoría. Es un racismo intrínseco. ¿En qué se diferencia de la era de la esclavitud?”, cuestionó.

La rapera vinculó su discurso a la llegada masiva de inmigrantes a Chile, asegurando que “esta ola de gente que llega han realzado lo más lindo y lo más feo de Chile. Hay chilenos muy solidarios, pero también está lo retrógrado, el miedo al otro, que es el mismo racismo de otras partes del mundo”.

En enero de 2019, La Cumbre, el evento de música chilena que se realizará en el Club Hípico, le entregará a Tijoux el premio Ícono del Rock, un reconocimiento que ya fue entregado a Jorge González, Álvaro Henríquez y Los Jaivas. Al respecto, Ana se declara “muy agradecida, fue inesperado. Creo que todos estamos a la altura, todos los músicos y colegas. Es un gran honor”.

La artista celebró que en esta edición el cartel de La Cumbre será paritario y aseguró que “me parece muy sano, porque hay muchas colegas que merecen mostrar su trabajo. Sería muy bello que llegara el minuto en que algo así se normalizara, en que no fuera tema ni fuera llamativo”.

“Hay de todo, sería muy mentiroso de mi parte hacerte una caricatura. Te encuentras siempre con productores machistas y con otros bacanes. No te voy a mentir, si igual hay un machismo intrínseco y general en la vida y en la música. Si uno (en estos festivales) se pone a exigir cosas, uno es la complicada; hay un prejuicio, si una es mina y pone una condición clara, si sabe lo que quiere, es como: “Ay, es complicado trabajar con esta loca”. Alguna gente sigue funcionando con las definiciones de ‘la histérica’, ‘la bruja’, la no sé cuánto. Pero hay de todo”, comentó.

En la entrevista, Tijoux se refirió también a una invitación del Festival Internacional de Viña del Mar: “Hace muchos años me invitaron y estaba en conversaciones, pero me ofrecieron algo nada que ver. Me habían ofrecido para la apertura y era como disfrazarme arriba del escenario. Todos los festivales son importantes, mientras no me pidan hacer cosas que no soy. Yo encantada voy. Pero no me hagan hacer esa cosa de la alfombra roja, estaría muy incómoda (se ríe). Yo quiero ir a tocar ahí. Si me invitan para ser yo y no ser otra persona, yo feliz”, señaló.

El nuevo álbum de Ana Tijoux está programado para mayo del próximo año y serán canciones con mucha presencia de sintetizadores. “Es un álbum súper honesto con lo que me está pasando, quizás todo lo que hemos hablado. Viene con hartos sintetizadores, aunque odio la palabra electrónica, porque es tan amplia. Pero es un poco cómo me siento en este minuto y cómo me siento musicalmente. Nunca he hecho un disco parecido al otro”, adelantó.

“Lo veo como un álbum muy elegante, actual, más moderno, pero con cuestionamientos y contradicciones. Y mis propias contradicciones. Hoy me estoy cuestionando muchas cosas conmigo, por lo que el disco está bien hacia adentro”, cerró.