Durante la noche del pasado martes se conocieron nuevos antecedentes acerca del crimen del profesor Nibaldo Villegas y la compleja situación que debió enfrentar junto a su esposa, Johanna Hernández, a quien denunció por violencia intrafamiliar.

Sin embargo, su acusación fue desestimada por la justicia. Según un reportaje de Informe Especial, el docente interpuso la denuncia cuando llevaban meses en cese de convivencia, tiempo en que Villegas detalló los acosos que sufrió de parte de su esposa para que vendiera la casa que él construyó cuando ambos se casaron, con objeto de dividir el dinero.

De hecho, justamente ese motivo y la tuición de la hija de ambos habrían sido el móvil del crimen, por el cual fueron imputados Hernández y su pareja Francisco Silva. Tres días después de que el docente presentó la denuncia, los Tribunales de Familia de Villa Alemana decidieron no darle curso, mientras que el trámite fue mantenido en silencio por Nibaldo.

En el programa periodístico de TVN se mencionaron otros antecedentes de la noche en que ocurrió el crimen: según las declaraciones de los imputados, el plan inicial era drogar y cortarle las muñecas a Villegas, para aparentar un suicidio. Por ahora, cada uno apunta al otro como el autor de la idea de asesinar al docente.

Durante la misma noche del crimen, Silva ocupó la ropa de Nibaldo para efectuar un retiro de dinero en un cajero automático, aunque fue delatado por la cámara frontal y por su forma de caminar y anatomía, diferentes a las de la víctima.

Según testigos que se encontraban en la playa Las Docas cuando ambos imputados incineraban el cuerpo de la víctima, ambos habrían sido visto besándose junto al fuego mientras desaparecían la evidencia. Por último, horas después de confirmarse el hallazgo del torso de Nibaldo en el mar, Johanna Hernández fue hasta el conservador de bienes raíces de Villa Alemana para consultar por la propiedad inscrita a nombre del docente.