El 12 de octubre está marcado en el calendario de España y muchos países americanos. Ya sea para tomar el día libre o para presenciar marchas militares y discursos reales, la llegada del primer cortejo español en América se conmemora a ambos lados del Atlántico. Según el historiador mexicano Miguel Rodríguez, quien estudió la conmemoración y publicó un libro en 2004, el primer registro de celebraciones masivas del “descubrimiento de América” ​​se puede encontrar a finales del siglo XIX, con motivo de su cuarto centenario en 1892. Sin embargo, el advenimiento de esta celebración no fue por mera coincidencia. La desintegración del imperio español, precipitada por la independencia de la mayoría de sus colonias americanas, obligó a esta nación europea a buscar nuevos mecanismos para preservar su influencia en el continente. En este contexto, el momento fundacional de su poder imperial se consolidó no sólo como una herramienta diplomática, sino que como el mito fundacional de la nueva identidad española.

El Día de la Raza nació así como una celebración a la raza Hispano-Americana, joven, pacífica y solidaria ante al turbulento comienzo del siglo XX en el viejo mundo. Bajo este lineamiento, la figura de Colón fue aclamada como un héroe, acreedor de los más altos valores humanos y estándares morales, como un ejemplo de perseverancia, valentía y progreso. Las celebraciones en América proliferaron desde los círculos españoles y rápidamente se extendieron a las comunidades nacionales, instalándose con cierta armonía en la conformación de una identidad mestiza, donde la metrópolis colonial seguía cumpliendo un rol preponderante como referente cultural y político. Esto determinó, según el historiador Miguel Rodríguez, que el supuesto descubrimiento se haya aplaudido también en América.

En Chile, el 12 de octubre se oficializó como feriado el 24 de noviembre de 1921, de acuerdo a la Ley N°3.810, firmada por Arturo Alessandri Palma. Aunque el feriado conmemora oficialmente el aniversario del “descubrimiento de América”, como en otros países latinoamericanos la fecha es popularmente conocida como el Día de la Raza. Este nombre, que permaneció inalterable por casi 80 años, fue abruptamente modificado en 1999, cuando el Congreso Nacional debió modificarlo “por secretaría”.

“Oficio Observaciones del Ejecutivo”

En abril de 1991, los diputados de Renovación Nacional (RN), Baldo Prokurica y Carlos Caminondo, presentaron una moción parlamentaria destinada a trasladar varios feriados nacionales a los días lunes de la semana en que ocurren, en caso de corresponder a día martes, miércoles o jueves. La moción fundaba su propuesta en argumentos económicos y de productividad, con el fin de no interrumpir la actividad comercial con un feriado entre semana. Sus pretensiones estaban lejos de modificar el carácter o el nombre de las celebraciones que serían trasladadas. Sin embargo, el debate parlamentario guió la discusión por rutas insospechadas.

Durante la discusión en sala del primer trámite parlamentario, fueron varios los diputados que manifestaron su opinión respecto a la relevancia simbólica de ciertas festividades nacionales. El debate, que aspiraba a estar centrado en indicadores económicos, prontamente se trasladó al ámbito cultural. La pertinencia de trasladar feriados católicos fue un punto importante de la discusión, en donde la posición de Obispos y representantes eclesiásticos fue citada y referida por diversos miembros del parlamento, tales como el diputado UDI Cristián Leay o el diputado RN Carlos Vilches.

Avanzando hacia el segundo trámite parlamentario en el Senado, ya en 1997, el carácter de otras festividades se abordó en sala, entre ellas el 12 de octubre. El Senado de la época coincidió en que el traslado de este feriado “no afecta el sentir nacional” y que por lo tanto sería susceptible de modificación. No obstante, los reparos a la celebración continuaron en el tercer trámite parlamentario. En 1999, el senador DC Juan Hamilton expresó que el 12 de octubre “no es celebrado en todas las autonomías de España y que en Chile algunos sectores o minorías étnicas lo cuestionan”, mientras que el senador RN Carlos Cantero comenta que “desde hace muchos años vengo reflexionando en mi fuero íntimo sobre si es válido realmente hablar de día de la raza. En particular, yo no celebro el día de la raza (…) y me da lo mismo la fecha en que se ubique su conmemoración”. De la misma forma, el senador Edgardo Boeninger caracterizó el 12 de octubre como “un día que divide. Y los días que dividen, a mi juicio, no tienen que ser feriados”.

Así, sin más asesoría parlamentaria que la de su propia formación, diputados y senadores debatieron sobre las múltiples identidades contenidas en el Chile mestizo. Sin embargo, para sorpresa de ambas cámaras, el Ejecutivo presidido por Eduardo Frei Ruiz-Tagle envió un oficio el 4 de octubre de 1999, en donde se estipula la necesidad de mantener en su lugar los feriados religiosos, a la vez que denomina el 12 de octubre como el día del “Descubrimiento de dos mundos”. 

Los senadores de diferentes colores políticos calificaron la denominación como un “error histórico”. “Encuentro absurdo decir que se descubrieron dos mundos (…) a lo más, hubo un encuentro de mundos”, dijo el Senador DC Gabriel Valdés, mientras las palabras en sala solicitaban suprimir la frase de la discordia antes de efectuar la votación final del trámite legislativo. No obstante, Andrés Zaldívar, por ese entonces presidente del Senado, explicó a sus colegas que el procedimiento ante un veto presidencial sólo admitía votar a favor o en contra, descartando cualquier posibilidad de corregirlo. En este contexto, el parlamento chileno aprobó la Ley 19.688, por la que algunos feriados nacionales no sólo fueron trasladados hacia el día lunes, sino que además clausuró el debate en torno a una conmemoración controvertida, contra la que las comunidades indígenas, particularmente el pueblo mapuche, ya llevaba marchando casi 10 años.

 “Dos visiones históricas aún en disputa”

Mauro Fontana forma parte de la organización mapuche Meli Wixan Mapu, principal organizadora de la marcha por la resistencia mapuche, que desde 1989 se toma las calles de Santiago durante la conmemoración del 12 de octubre. Sin embargo, la contra-celebración del Día de la Raza no es un fenómeno de carácter nacional, sino que responde a un movimiento regional, e incluso global, que inicia con el auge de interpretaciones alternativas de la historia oficial. “En 1992, hubo protestas indígenas en toda América Latina, que de diferentes maneras expresaron su rechazo a la celebración del quinto centenario”, aseguró Fontana, describiendo la manifestación pública de una memoria colectiva insurgente.

Mauro Fontana no estaba al tanto de este error en el parlamento chileno. Sin embargo, tampoco le sorprendió. “La desconfianza contemporánea del pueblo mapuche hacia el estado chileno se instaló definitivamente durante los años 90 cuando no se cumplieron todas las promesas hechas a nuestro pueblo. Nos prometieron tener un reconocimiento oficial en la constitución, para iniciar la recuperación de nuestra tierra ancestral, pero eso nunca sucedió. Y puedo decirlo tal como es: las comunidades indígenas nunca han participado en ninguna discusión que les afecte”. De esta forma, el cambio de nombre es caracterizado por Fontana como un “maquillaje” emprendido no solo por el Estado chileno, sino también por otros Estados a lo largo de América Latina.

/ Agencia Uno

Y es que la conmemoración del 12 de octubre no permanece incólume en casi ninguna nación del continente. Desde el cambio del Columbus Day por el Indigenous People’s Day en algunos estados norteamericanos, hasta el Día del Respeto a la Diversidad Cultural en Argentina, pasando por el Día de la Decolonización en Bolivia y el Día de la Resistencia Indígena en Venezuela, son muchas comunidades nacionales que han emprendido procesos de re-memorialización, con el objetivo de integrar las interpretaciones largamente ignoradas en más de 100 años de “celebración”. No obstante, el proceso de toma de decisión marcado por la ausencia de las comunidades indígenas, principales depositarias del legado de los pueblos precolombinos diezmados por el colonialismo europeo, confirma la marginación de estas comunidades de los sistemas democráticos contemporáneos.

En ese sentido, Mauro Fontana asegura que el 12 de octubre “sigue siendo la expresión de dos visiones históricas aún en disputa”, y que su respuesta para reivindicar una memoria acallada es la re-significación del 12 de octubre como el Día de la Resistencia Mapuche.  La próxima marcha se desarrollará el día domingo 14 de octubre, a las 11:00 hrs, con punto de encuentro en Plaza Italia.