José Miguel Insulza era canciller hace 20 años, cuando ocurrió la detención de Augusto Pinochet en Londres. En ese contexto, el actual senador recordó las gestiones realizadas por el gobierno de Frei Ruiz-Tagle para provocar el retorno del dictador a Chile y respondió a las críticas del ex juez Baltazar Garzón al respecto.

En entrevista con Cooperativa, el parlamentario y ex ministro aseguró que volvería a defender el regreso de Pinochet a Chile y aseguró que eso permitió que fuera juzgado por crímenes de lesa humanidad.

“En este caso haría hoy día exactamente lo mismo, creo que eso fue bueno para el país. Generar esta situación tan ambigua en que las encuestas decían que la gran mayoría de los chilenos estaban porque Pinochet volviera a Chile y la gran mayoría estaba porque Pinochet fuera juzgado”, sostuvo.

En este sentido, el senador agregó que “a partir de lo ocurrido en Londres fue un proceso que ha permitido hacer mucha más justicia en Chile”.

Además, Insulza agregó que junto al presidente Frei estaban preocupados por la situación interna y la crisis que la detención del dictador podía generar en la política chilena, especialmente en la derecha: “Reconozco una cosa sin embargo, cuando analizamos la situación con el Presidente Frei había mucha más preocupación por el conflicto que podría crearse en el país con todo esto y la verdad es que los conflictos fueron muy pocos, bastante menores y lo único que se recuerda de parte de la derecha es que fue masivamente a Londres”, argumentó.

El ex ministro de Frei también señaló que “Garzón habla de una jurisdicción universal y efectivamente hoy esa jurisdicción universal por lo menos para Chile existe porque suscribimos el Estatuto de Roma sobre el Tribunal Penal Internacional, pero en ese momento ese tratado no estaba vigente. Por lo tanto, la jurisdicción universal de la cual habla el juez Garzón es una jurisdicción que determinó el juez Garzón”.

Por último, Insulza recalcó que “actuamos fundamentalmente en defensa de la soberanía nacional, el derecho que tienen los países a fijar sus propias leyes y a desarrollar su propia justicia, eso era considerado un requisito fundamental de la democracia que estábamos construyendo en esos momentos.