Ex director del Teatro Municipal, gestor cultural y fundador de Opera Latinoamérica (OLA), Andrés Rodríguez Pérez fue nombrado por la ministra de Cultura como presidente del directorio del GAM.

La decisión tomada el domingo de fin de semana largo no pasó desapercibida en el mundo de las artes, pues Rodríguez no es cualquier personaje. Ese mismo día, el director del Teatro Nacional Chileno, Ramón Griffero, calificó el nombramiento como un “horror” y a Rodríguez como el “delfín cultural de la dictadura”.

Andrés Rodríguez Pérez estuvo a cargo de la conducción ejecutiva del Teatro Municipal desde el año 1981, cuando la dictadura de Augusto Pinochet impulsó la idea gremialista de las corporaciones culturales comunales. Según un reportaje de El Mostrador de hace unos años, su cercanía con el alcalde designado y posterior senador de la UDI, Carlos Bombal, así como con el escritor Enrique Campos Menéndez, quien le escribía los discursos al propio Pinochet, le valieron la designación.

Licenciado en Derecho y con estudios de música en Italia, Rodríguez Pérez organizó el Municipal y entregó lineamientos de desempeño artístico, como la orquesta y el ballet. En su labor, contó siempre con el apoyo del gran empresariado, como Ricardo Claro Valdés, y de El Mercurio, que lo apoyó a ultranza cuando a principios de los 2000 el entonces alcalde Lavín lo quiso destituir.

Ramón Griffero fue uno de los líderes del “Movimiento liberar el Municipal”, que pujó precisamente la salida de Rodríguez durante la administración de Carolina Tohá, al encontrar su mantención por más de 30 años en el puesto como un insulto a quienes trabajaron en la resistencia cultural a la dictadura. El movimiento criticaba a la hoy cabeza del GAM por ser “sustentador de una férrea censura artística” y de ser el encargado de ofrecer las famosas “galas” de Pinochet.

Otra de las críticas a su gestión en el Municipal fue su escaso apoyo a la escena local durante su administración, negándose a incluir en el repertorio música chilena.

Rodríguez salió del Municipal con una indemnización de $400 millones de pesos. Ya fijó como uno de sus objetivos en el GAM -donde asumirá este viernes 26- el retomar las obras de la segunda etapa del centro cultural. “Mi objetivo será retomar, supervisar e impulsar el término de ese gran proyecto, que es la Gran sala, y que los plazos se cumplan”, dijo a La Tercera.

Griffero insiste en las duras críticas a Rodríguez. Aclara que no se trata de “lo que pueda o no pueda hacer en el directorio”, sino de “lo que representa: el presidente del GAM no puede ser el ícono cultural de la dictadura. Jugó un rol de censor, de elogio y rostro del régimen, y en su gestión estuvo totalmente ausente la crítica y el arte en su espacio de libertad”.

Las críticas a su nombramiento no se quedaron solo en Griffero. La dramaturga Nona Fernández aseguró que su designación “huele a vendetta post salida de Mauricio Rojas”.

“La ministra cree que el Sr. Rodríguez es lo mas parecido que tenemos a Gabriela Mistral para presidir un centro que lleva su nombre. Ofensa y falta de criterio”, dijo por su parte Eugenio Llona, ex director de la Fundación Cultural de Providencia.