El candidato de la extrema derecha brasileña, Jair Bolsonaro, favorito a las elecciones del próximo día 28 de octubre, no detiene el disparo de anuncios controvertidos.

El lunes, durante su visita al Batallón de Operaciones Especiales (Bope) de la Policía Militar, en la zona sur de Río de Janeiro, el presidenciable volvió a lanzar sus propuestas en materia de seguridad. Bolsonaro aseguró que los “capitanes mandarán en Brasil” y prometió que si llega al poder retomará un polémico proyecto de seguridad para dar inmunidad a los policías militares que maten en servicio.

El proyecto fue presentado el año pasado en la Cámara de Diputados por Bolsonaro y su hijo Eduardo, también diputado, y contempla cambios en la legislación para que se aplique de forma automática el principio de la legítima defensa a los policías militares que maten en servicio, sin que haya investigación de lo ocurrido. Según el proyecto, “será inmediatamente aplicada la excluyente de ilicitud prevista en los casos de legítima defensa”, aun cuando las víctimas sean “terceros”.

La justificación de Bolsonaro es que los policías no pueden ser procesados por la lucha contra la criminalidad. “Esto existe en la legislación estadounidense. Después del cumplimiento de una misión, ustedes tienen que ser condecorados, no procesados”, dijo a los agentes. El PSL busca que la propuesta tenga prioridad en los 100 primeros días de un eventual gobierno de Bolsonaro.

Las elecciones del 8 de octubre dejaron un Parlamento con una derecha fortalecida: 301 diputados de un total de 513 (63 más que en la última elección) y un aumento exponencial de los diputados del PSL, que pasaron de ocho a 52 escaños.

En noviembre pasado, la Cámara aprobó la urgencia para la tramitación de la propuesta de Bolsonaro, lo que significa que podría ponerse en pauta para análisis directamente por los diputados en el plenario, sin pasar por las comisiones. Su aprobación dependería de una mayoría simple de 300 diputados presentes y 151 voto a favor.