Análisis crítico de la reforma educacional de Bachelet (2014-2018)

Como se sabe, el Programa de Bachelet trató de dar respuesta a las consignas de las y los estudiantes, en gran medida apropiándoselas.

…Ya desde su formulación programática, la Reforma tendría dos espíritus marcados y en constante tensión. Por un lado, se planteaba una agenda de transformaciones que estaría basada en el fortalecimiento de la Educación PúblicaSin embargo, esta orientación encontraría su techo frente a la globalidad de un Programa que no incorpora en ninguna de sus 198 páginas mención alguna al problema del carácter subsidiario del Estado o de la subsidiariedad en general, lo cual a su vez resultaba doblemente paradójico considerando que al mismo tiempo se planteaba una Nueva Constitución. Al no cuestionarse en su esencia el diseño subsidiario, el resultado necesario fue echar mano a las herramientas de política pública que éste provee: regulación y subsidios (vouchers)…

…El grueso de las medidas impulsadas por el Gobierno de Bachelet, y sobre todo aquellas enlazadas a la traducción que se le dio a las consignas del movimiento social -no al lucro y gratuidad- tuvieron el sentido de correcciones a las reformas impulsadas en 2005 y 2006 para el caso de la educación superior –el ensamble de Acreditación y Crédito con Garantía Estatal- y en 2008 y 2009 para la educación escolar –Ley de Subvención Escolar Preferencial y formación de la Agencia de Calidad de la Educación-. Estas correcciones supusieron un tremendo aumento de recursos públicos que hizo al sistema masivo-lucrativo totalmente mayoritario…

…la reconstrucción de la educación pública y la ampliación de la democracia en la educación fueron subalternas en relación al control técnico del mercado… Es una construcción de mayor alcance de la subsidiariedad, más allá incluso de lo que pensaron sus fundadores, al grado que efectivamente hace retroceder funciones coordinadoras del mercado bajo ciertos parámetros, pero ello no deriva en un mayor espacio a la educación pública ni a la democracia. Esa es su contradicción: resulta estatista y privatizante al mismo tiempo.

…A pesar de la presión del movimiento social, el conflicto fundamental fue el enfrentamiento entre este intento de reforma y los actores privados… Estos intereses se hicieron sentir tanto en la alianza bacheletista como fuera de ella, pauteando la discusión pública y luego su abandono. Como movimiento conjunto esta puja no se estructuró en torno a las almas de reconstrucción de la educación pública y democratización contra este ánimo de control técnico sobre el mercado, sino como disputa sobre el grado de radicalidad de esta última agenda…

…Por su puesto que cualquier reforma debía terminar con abusos de mercado, pero el problema es la orientación de los intentos de cambio: si van a una transición en que, en el medio plazo, se reconstruya lo público, o tal transición se entiende como el tiempo que tome financiar y normar mejor al sistema-masivo lucrativo. Creemos que primó lo segundo…

…como proyecto, la radicalización del control técnico del Estado subsidiario sobre la educación toca un techo de viabilidad histórica. Proyecta una expansión de la gratuidad que no será universal en el nivel terciario, e imagina actores racionales que en la realidad no existen: un mercado de agregación de valor (calidad) y de explotación intensiva del intelecto social (del conocimiento especializado). Lo que existe, en realidad, es una focalización del gasto en el contexto de una credencialización rentista enlazada orgánicamente con una sociedad de servicios de explotación extensiva del conocimiento. Podemos hablar entonces de una quimera del mercado gratuito, que no se condice con los hechos, y que no logrará materializarse por más punitivas y enérgicas sean sus medidas…

…el progresismo neoliberal es una suerte de hidra de dos cabezas en la discusión educativa. Primero, impulsa una condena moral al mercado que luego termina en esta quimera del mercado gratuito como último horizonte posible de educación para Chile. Tal talante político, a medida que se despliega, recarga tanto su tendencia a la moralización como a la tecnocratización, configurando una acción mediática que apela a las emociones más sencillas –a la indignación, la rabia y el enojo- y que luego intenta construir, en espacios sociales reducidos y limitados a expertos, soluciones técnicamente viables para tales problemas, sobre la base de una superioridad moral asumida…

…Al desahuciar una solución política, el gobierno impidió que fuera posible transformar el consenso social en fuerza política, y con ello, tuvo que menguar significativamente su propio ánimo de control tecnocrático

…El desafío es ampliar la esfera política entonces, sobre la base de una alianza social plural, que integre tanto a los viejos sectores medios en expropiación de su tuición sobre la cultura como a las capas emergentes y las populares tradicionales. Sólo una alianza así de amplia puede derrotar al rentismo educativo, y más en general, torcer el curso histórico que el empresariado ha dibujado para nuestro país. Esto supone una ampliación de la democracia, lo que a su vez significa más diálogo, y no menos, con la educación privada que se resiste a la forma-valor (al mercado) por sus propios basamentos culturales.

Los antecedentes de este entendimiento existen: están los movimientos de 2006 y 2011, las nuevas fuerzas políticas, y también la agenda de reconstrucción de la educación pública de la reforma, que aunque subalterna de la otra no fue para nada irreal. Sobre estos cimientos, es posible construir una nueva alianza de reforma de la educación, que atraviese pluralmente el espectro político. Eso supone asumir el desafío de desmantelar el sistema masivo-lucrativo y refundar nuestra educación pública, en diálogo con los proyectos privados que han sido, de hace siglos, un aporte a nuestra cultura. En el fondo, se trata de reconstruir la capacidad de la política de incorporar dichos intereses en un diálogo racional de proyectos. Sólo bajo tal proceso, que será gradual, podemos impulsar una genuina modernización educativa, y realizar sus promesas de libertad e igualdad.

(Fragmentos del capítulo V, escrito por José Miguel Sanhueza y Víctor Orellana)


El Desconcierto