Durante la noche del pasado domingo, tres de las siete víctimas del ex diputado y embajador chileno, Patricio Hales, dieron a conocer por primera vez sus testimonios en televisión a través de un reportaje que fue transmitido por Chilevisión Noticias.

Entre ellas se encuentra María Eugenia Soto, una de las principales denunciantes –debido a que en su caso los hechos aún no prescriben–, quien relató que dio a conocer su historia en enero de 2017 a la Fiscalía Oriente, pero que los abusos se remontan a 2003, cuando llegó a trabajar a la casa de Hales para cuidar a la suegra de Hales, y que se extendieron por casi diez años.

“Primero empezó como un maltrato, el gritoneo, el tirar las cosas. Después otro día estaba bañando a las señora Maruja en el segundo piso y él golpea la puerta y yo abro y estaba desnudo”, contó, y explicó que luego lo comentó con otras mujeres que también trabajaban en el lugar, quienes le bajaron el perfil y le dijeron que “él es así”.

Luego de la muerte de su suegra, que coincidió con la de la madre de María Eugenia, el ex parlamentario le ofreció que se quedara como empleada y que incluso podía llevarse a su hijo, que vivía en Chillán, su ciudad de origen.

“Prendo la televisión y él me agarró de la cintura, se sentó y me puso encima de él y se sobajea conmigo. Eran tantas cosas que cuando yo me escapaba, él se tiraba con ira contra mí y me decía que era una malagradecida, porque él me tenía a mi hijo, lo alimentaba, entonces yo pensaba ‘cresta, tengo que agachar el moño’ y siempre pensaba que era la única y que era culpable de lo que me estaba pasando”, relató sobre la situación, que extendió hasta 2012, cuando renunció definitivamente.

Cuatro años después se enteró que su relato no era el único, y que coincidía con otras situaciones como la de Carolina Cosmelli, quien lo denunció en 2016 por acoso sexual luego de haber trabajado con él en la embajada.

“Lo primero que hace es apoyar su cabeza en mi pecho, me tomó por la cintura y llevó mi cuerpo hacia el de él, y tuve que hacer fuerza para correrme”, contó ella, quien relató que uno de los duelos que además debió vivir fue su amistad con María de los Ángeles Swinburn, la esposa de Hales.

En el reportaje también aparece Elisa García-Huidobro, la hijastra del ex parlamentario, quien relató que sufrió un manoseo cuando estaban viendo televisión, por lo que ella se sintió incómoda y se retiró del lugar. “Con el tiempo me di cuenta también que las cosas que le decía a mis amigas eran cosas que no correspondían. También las cosas que fui viendo en otros niños cuando era mayor, los invitaba a comer chocolates al clóset por ejemplo”, relató.

Los casos actualmente están siendo llevados por la justicia, que ha señalado que “si bien es cierto, hasta el momento, no es posible acreditar fehacientemente la existencia del delito sexual en contra de la víctima, en ningún caso se puede descartar”.