La ministra francesa de Trabajo, Muriel Pénicaud, señaló que desde el próximo 1 de enero entrará en vigencia el mecanismo que obliga a las empresas de ese país de más de 50 empelados a que de aquí a tres años apliquen de manera efectiva la igualdad salarial entre hobres y mujeres.

La política pública tiene como fin de que las empresas puedan evaluar las diferencias entre remuneraciones entre hombres y mujeres por el mismo trabajo, y que pongan fin a la discriminación salarial, ya que en caso contrario, recibirán multas iguales al 1% de la facturación de la empresa.

En la actualidad existe una diferencia global de un 9% de diferencia salarial por el mismo trabajo, lo que conlleva que las mujeres durante su carrera profesional reciban un 25% menos de salario que los hombres y sus pensiones sean un 37% más bajas.

La ministra señaló que todas las empresas serán controladas y que este mecanismo debe convertirse en el ojetivo para acabar con un “sistema aberrante” que ha permitido la persistencia de esta fractura de género.