“Fascismo mata? Sí. Racismo mata? Sí. Machismo mata? Sí. Homofóbia mata? Sí. Xenofobia mata? Sí. Pero tu ignorancia disfrazada de pseudo intelectualidad histórica como justificación para votar en partido de bandidos mata mucho más”

“Video DENUNCIA GRAVÍSIMA!! PT planea armar un atentado a Haddad en las vísperas de las elecciones. Este es el nuevo golpe del PT. https://deusacimadetodos.com/”

“Atención, Católicos, denuncien padres que usen la maquinaria de la Iglesia para hablar de política. Filmar el hecho es importante para realizar la denuncia.”

“Feliz Día del Niño, en especial a aquellos que van a nacer. Aquí no abortamos el futuro de una Nación”

“Patriotas! Vamos a garantizar un gobierno anti comunista en 2019. En el día de la Elección, vote y permanezca próximo al local de votación hasta la difusión de los resultados. Estén preparados para parar indefinidamente el país en todas las 5570 ciudades. Bolsonaro solamente no será ganador de estas elecciones si hay fraude. Resistencia Patriótica Brasilera. Dios, Familia y Patria con Orden y Progreso”

“Están queriendo implantar el Día de Marielle. Si Bolsonaro hubiera muerto nosotros también deberíamos exigir el día de Bolsonaro. Él si lo merece y ella no. Solo por ser negra, pobre y de favela. Pobre no, era concejal y ya gana bien“

Son sólo una pequeña muestra de los mensajes que se difunden por WhatsApp y otras redes a favor de la campaña del candidato de la extrema derecha brasileña, Jair Bolsonaro.

Luego de que el diario Folha de Sao Paulo revelara la semana pasada la compra de bases de datos por parte de empresas para mandar mensajes masivos a través de WhatsApp de apoyo al ultra, esta semana el medio uruguayo La Diaria relató la experiencia durante un año y medio de uno de sus periodistas en estos grupos de WhatsApp y Telegram.

Según el medio, la estrategia persuasiva y comunicacional de Bolsonaro en las redes viene trabajándose al menos desde hace tres años. Eso, le permitió prescindir de los medios tradicionales y enfocarse en las potencialidades de las redes sociales. Los primeros contenidos de este tipo aparecieron con las movilizaciones de 2015 en paralelo al proceso de impeachment a la ex presidenta Dilma Rousseff y el desarrollo de la investigación Lava Jato. Aprovechándose del descontento político, se habrían creado grupos de mensajería aparentemente “no políticos” pero fuertemente activos en las campañas en contra del gobierno. Cuando llega el período electoral, casi automáticamente, estos grupos habrían mutado a grupos de apoyo a Bolsonaro. Tras la primera vuelta, dice el diario, “como Whatsapp tiene un límite relativamente pequeño de integrantes por grupo, los activistas los segmentaron hasta generar centenares de nuevos grupos. Además, pasaron a emplear Telegram, que permite armar mega grupos con varios miles de usuarios”.

En relación al contenido, se difunden desde memes hasa videos (“que van desde los tópicos clásicos del ‘marxismo cultural’, la Escuela de Frankfurt y el psicoanálisis hasta consejos de ‘supervivencia urbana'”), difusión de consignas, comentarios o análisis de notas periodísticas. Los usuarios que dinamizan los grupos se encargan de sugerir propuestas de acciones digitales dirigidas al resto de los miembros de la red, a modo de “tareas diarias”, como intervenir en discusiones en Twitter o Facebook, hostigar a algún analista “del otro bando”, entre muchas otras. Se trata de mensajes sencillos cuyo potencial radica en la rapidez con que se presentan las respuestas ante los temas del día, de momentos o situaciones concretas. El medio también destaca “la repetición, la instantaneidad y las respuestas preelaboradas” del contenido. “Muchos videos comienzan con la muletilla de reconocer el derecho a cada uno de elegir su candidato, para luego dar paso a la seguidilla de que optar por Haddad es darle el voto a un payaso que defiende bandidos y, por ello, quien lo defienda es otro bandido, un gay, una puta o un cínico, en los tonos más despectivos e insultantes posibles. El interés mayor no es convencer al otro, sino derrotarlo. Todo en 15 segundos de tensión y aceleración total”, explica el diario.

Según publicó The New York Times la semana pasada, el 56% de los contenidos más compartidos analizados eran engañosos.