Durante el pasado viernes 19 de octubre, la policía italiana recibió el aviso anónimo de una chica asesinada al interior de un edificio ocupado en Via dei Lucani, en el histórico barrio de San Lorenzo en Roma.

Al llegar, encontraron el cuerpo sin vida de Desirée Mariottini, una adolescente de 16 años, que había sido violada y posteriormente asesinada. La información de la policía ilustró la brutalidad del crimen: la joven fue violada por varios hombres, al menos 12, desde la tarde del jueves. Antes fue drogada y, en estado inconsciente, abusaron sexualmente de ella una decena de personas por al menos 10 horas.

La joven murió un día después, por asfixia. Los policías creen que le taparon la boca con una mano para que no gritara. Cuando los agentes ingresaron al lugar, conocido como “La casa de la droga”. Por ahora, fueron detenidos dos hombres de origen senegalés que vivían en Roma de forma irregular y un nigeriano, lo que ha sido utilizado de forma oportunista por la derecha para incentivar el debate anti inmigración. 

Los hombres fueron acusados de violencia sexual en grupo, cesión de drogas y homicidio voluntario con agravante de crueldad.

Según informaron testigos, el equipo médico que llegó hasta el edificio tuvo que esperar para ingresar, ya que había residentes al interior del edificio que cerraron la puerta con candado.

Por ahora, la policía intenta investigar la razón por la cual Desirée ingresó al edificio donde se vende y consume heroína. Existen algunas teorías que apuntan a un posible robo de teléfono que ella intentó recuperar, mientras otras apuntan a que intentaban recuperar el móvil que había entregado a cambio de una dosis. La tercera hipótesis es que haya entrado directamente a comprar drogas. Desde agosto pasado, la joven seguía el programa “Sert”, ofrecido por el sistema de salud para drogadictos.

El terrible crimen de la joven de 16 años ha provocado indignación en Italia y en todo el mundo. Durante el pasado miércoles en San Lorenzo, cientos de personas llegaron a exigir justicia, con velas, pancartas y consignas contra los femicidios y la violencia contra las mujeres.

En tanto, en medio de críticas, el ministro del interior, Matteo Salvini, también se hizo presente en lugar y aseguró que llevarán a cabo un plan de desalojo de espacios en abandono. Sin embargo, fue desafiado por los presentes y acusado de querer utilizar el asesinato de la adolescentes para promover sus políticas contra la inmigración.