Estimada comunidad:

Frente a ustedes está una sobreviviente de violencia sexual por parte de un compañero. No estoy aquí con un objetivo político. Tampoco soy neutral, obviamente tengo una orientación política. Pero no juego ningún papel en estas elecciones. Ni como participante, ni como votante. Yo ya no formo parte de la comunidad estudiantil de la UC. Muy lamentablemente, tuve que abandonar mis estudios después de lo que sufrí y no he recibido la acogida necesaria para reintegrar. Todo lo contrario. Pero no estoy aquí de hablarles en detalle de mi vivencia personal. Estoy aquí para compartir con toda la comunidad, no solo el estudiantado, mis reflexiones acerca de lo que está pasando dentro de la UC, hace años, pero en particular respecto de lo ocurrido estos últimos días – desde la perspectiva de una sobreviviente.

Es triste la realidad que vivimos hoy en día dentro de la UC. Es una realidad donde se normaliza constantemente el abuso en todas sus formas. Esta normalización del abuso constante y su encubrimiento después de ser denunciado es el ejemplo que se da desde las más altas autoridades vía los profesores a los estudiantes. Las últimas denuncias nos evidencian eso. Y que todavía las denuncias son anónimas nos indica que no hemos logrado construir un espacio seguro y de acogida. Que no sorprende para nada, tomando en cuenta la cultura de encubrimiento y normalización de abuso, además de las políticas recién implementadas que no tiene como objetivo real acoger dignamente a la víctima.

No podemos ser ciegos frente las situaciones en cuales las víctimas se vean perjudicadas y en cuales los victimarios pueden seguir tranquilamente con sus actividades dentro de la comunidad. Tenemos una Secretaría General, que tanto cuando fue presidida por la señora Pimstein, como actualmente bajo el liderazgo de la señora Peña en varios casos desestima a nosotras, se mete en situaciones personales sin nuestro consentimiento, y, como me enteré hoy, solo el acusado tiene derecho a apelar la decisión de esta oficina, lo que deja la víctima privada de un derecho que si se entrega al victimario.

Hablamos de derechos. He escuchado mucha gente refiriéndose a la presunción de la inocencia del victimario. Es un derecho importante en el funcionamiento de nuestra sociedad, y por lo tanto en el funcionamiento de nuestra comunidad UC. Por supuesto hay que resguardarlo. Sin embargo, llamo a la gente que se manifiesta resguardar este derecho del victimario, no olvidar de preocuparse por los derechos de la víctima.

Destaco dos derechos de las víctimas que muchas veces no se ven resguardado en nuestra comunidad. El derecho a un trato digno y el derecho a un espacio seguro.

Somos una institución académica. Donde gente joven se están formando académicamente. Para esto, cada integrante requiere un espacio adecuado para su desarrollo. Cuando una víctima es agredida por un integrante de la misma comunidad, se pierde este espacio. Porque se convirtió en un lugar hostil. También cuando la víctima fue agredida fuera de los recintos de la universidad, los espacios dentro de los campus se vuelven hostil. Nosotras, las víctimas, perdimos ese espacio seguro como lugar para desarrollarnos. Y nadie que nos ayuda recuperarla. Entonces mientras se resguarda el derecho de presumir la inocencia del victimario no se resguarde este derecho de la víctima. Quedamos abandonadas, silenciadas, sin oportunidad de levantarnos, de reconectarnos con el entorno, para restaurar la confianza en el ser humano y para encontrar justicia.

Ya mencioné que la secretaría general ha fallado muchas veces en asegurar un trato digno hacia la víctima. Pero hablemos de lo que pasó estos días después de las denuncias de violencia sexual respecto candidatos para la Feuc.

Destaco dos situaciones para hacerles ver que es un trato digno hacia la víctima y no lo es.

Empezamos positivo. Cuando el nuevo movimiento Surgencia supo que había una denuncia en contra uno de sus candidatos, lo desvincularon inmediatamente y la persona en cuestión aceptó esa decisión. Es un muy buen ejemplo de un trato digno hacia la víctima donde no se priva el victimario de sus derechos. Con esto Surgencia da la señal que alguien que está acusado de un hecho, no puede seguir en la lista. Acá no se está diciendo que está culpable, ni lo funaron, simplemente lo desvincularon de la lista por respetar a la víctima y así asegurar su espacio seguro y trato digno. Y esa decisión es la única correcta, respeta a los derechos de ambos, y luego el victimario tendría la posibilidad de defenderse.

Lamentablemente hemos visto situaciones donde no había un trato digno hacia la víctima. Y quiero destacar uno que quizás no muchos de ustedes ven.  Sin embargo, probablemente sintieron lo incómodo de la situación. Cuando la consejera superior, Javiera Rodríguez, abrazó en escenario en la Aula Magna antes el último debate ayer a su compañero que se encuentre acusado de violencia sexual, ella no resguardó ese derecho. ¿Tiene ella el derecho de apoyar a su compañero? Sí, lo tiene. Pero esto no fue apoyo personal, esto fue un acto político. En ese escenario ella es la consejera superior, elegida para representar a tod@s l@s estudiantes, que tiene “a su cargo la defensa de los derechos de los estudiantes”. Y lo que hizo en ese escenario mientras entregaba públicamente el apoyo al victimario, fue maltratar en el mismo momento a la víctima. Porque en abrazar al presunto agresor, la víctima se ve abandonada en su dolor. El opuesto de un trato digno, además una falta grave en su actuar como consejera superior.

Dejar al presunto victimario tomar el escenario y recibirlo como héroe aplaudiéndolo va en la misma línea, habría sido muy fácil solicitar a las otras listas hacer el debate entre otros candidatos y se había resguardado el derecho de todos involucrados.

Quiero cerrar refiriendo a un correo de un grupo de los gremialistas que se compartió con la comunidad. Preferiría no haberlo leído. Me descompuso. Si bien el movimiento se distanció de ese texto, es prueba de una cultura sumamente violenta que se manifiesta hasta hoy en día (amenazas de muerte durante la toma por ejemplo). Pero más grave aún es que ese correo nos muestra que hay integrantes de la comunidad UC que incitan a la violencia y al odio. No se como es en Chile, pero en el país de donde vengo yo, eso es punible.

Llamo al rector Ignacio Sánchez a proclamarse respecto el actuar de esa gente y empezar una investigación contra de sus emisores – que por favor por una vez y toda nos muestre con acciones que no aceptamos este nivel de violencia y aún menos delitos punibles dentro de nuestra comunidad.

Cierro pidiendo a toda la comunidad de por favor acoger a las víctimas de violencia sexual y otros tipos de abuso. Ya fuimos tan agredidas, por favor escúchanos con dignidad, es muy necesario liberar la comunidad de este crimen atroz. Hace mucho daño a todos nosotros.

Gracias.

Janneke Noorlag
Ex-estudiante UC de Magíster en Asentamientos Humanos y Medio Ambiente