Para todos es conocida la eterna lucha que dio la histórica activista por los derechos humanos Ana González. La dirigenta que perdió a su marido, dos hijos y a su nuera que estaba esperando a su nieto buscó justicia hasta que su salud se lo permitió.

Uno de los episodios mediáticos más recordados de la lucha de González fue la carta que le escribió al entonces comandante en jefe del Ejército, Juan Emilio Cheyre, quien actualmente está siendo procesado en el caso Caravana de la Muerte, pidiéndole que empatizara con el dolor de los familiares de los detenidos desparecidos y ejecutados de la dictadura.

Todo esto se dio en el marco de las declaraciones que hizo Cheyre por el poco avance que tenían las iniciativas de derechos humanos del gobierno de Ricardo Lagos en el Congreso, que al estar entrampadas, no daban respuesta a las aspiraciones “legítimas” de las víctimas y las familias de los ejecutados políticos.

“Estoy desesperanzado de que una propuesta surgida en agosto por parte del Ejecutivo esté entrabada y pareciera que está entrabada porque hay desde sectores indiferentes hasta grupos de presión. Eso lo encuentro tremendo porque, si es así, habría sectores que no están dando respuesta a las legítimas aspiraciones de las víctimas y los mantienen en un duelo permanente”, señaló Cheyre el 15 de enero del 2004.

Sin embargo, el ex militar afirmó que esa situación también afectaba a las personas que estaban vinculadas a crímenes de lesa humanidad. “Para los procesados, muchos de los cuales pueden ser incluso no culpables, al no poder avanzar los procesos, ya es una situación casi de venganza“, sostuvo.

En la misiva escrita el 28 de enero de 2004 la dirigenta le exige a Cheyre que no consagre la impunidad en los crímenes de lesa humanidad que se cometieron durante la dictadura.

“Razonemos juntos, General, si algunos militares fueron tan valientes para dar el Golpe de Estado y optaron por la cultura de la muerte, con el pretexto de salvar al país de los siniestros constitucionalistas, entre ellos al General Prats. ¿Por qué abandonaron esa valentía, al momento de reconocer los crímenes, diciendo la verdad?”, señala González.

Además de esto, la dirigenta le pide a Cheyre que se ponga en su lugar para que entienda su situación. “General, sólo hay una manera que usted comprenda. Pongámonos cada uno en el lugar del otro. Piense por un segundo que yo soy usted y le hubiesen arrebatado a sus hijos, a su nieto por nacer, a su amada señora, a su querida madre y nadie le diga absolutamente nada, indefenso frente al Estado, indefenso frente a la Justicia, indefenso frente a los medios de comunicación. Sin embargo, su suegro, el General Forestier, ha tenido la Justicia y el derecho a tener cerca a los suyos; los míos no tuvieron nada, sólo oscuridad y desamparo”, agrega.

En la misma línea, la miembro de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD) le recalca a Cheyre que decir la verdad no le hará mal al Ejército, sino que, al contrario será la forma de lograr la reconciliación de la institución con el pueblo chileno.

“Yo quisiera creer que para los míos no hubo parrillas, ni pau de arará, ni submarinos húmedos o secos. Yo quisiera creer que el bebé de Nalvia nació y otras manos mecieron su cuna, yo quisiera creer que ese nieto aun vive y tendría 27 años y que algún día lo encontraré. Toda esa verdad, General, está en sus manos, verdad que no destruirá al Ejército. Al contrario, sólo entonces, será su ejército y mi ejército, y el ejército de todos los chilenos, porque se habrá reivindicado de lo que un día los llevó a matar a sus propios hermanos“, afirma.

González también le aclaró a Cheyre que las personas que buscan justicia no tienen ánimos de venganza en contra del Ejército.

“Precisamente porque no nos anima la venganza es que apelamos a la Justicia, la forma civilizada que tiene la sociedad de investigar y castigar los delitos. Porque aún creemos en la Justicia, pese a todo. Es que nunca transigiremos con la impunidad que aún persiguen denodadamente quienes no quieren entender que los crímenes de lesa humanidad no son amnistiables, no prescriben y gozan de jurisdicción universal”, explica.

Para concluir, Ana González le pide al ex militar que haga uso de su honor y amor por la institución. “Los porfiados hechos lo llevan a un único camino: la impunidad no puede ser el epílogo de esta tragedia nacional. Sólo
entonces, sólo entonces, habrá un Nunca más, como usted y yo lo deseamos“, señala.

Puedes leer la carta completa acá.