La novela de Federico Galende (Rosario, 1965) Historia de mis pies retrata el Santiago de Chile de los ochenta mientras el narrador —de quien poco conocemos— camina de Providencia a la Quebrada de Macul reflexionando sobre el acto de caminar, la ciudad y su historia; olvidada inevitablemente por la modernidad. El relato avanza en pasado y presente junto a la mirada introspectiva del caminante, quien asegura es capaz de pasar frente a una pirámide egipcia sin notarlo.

La dictadura se hace visible a partir de personajes cotidianos como la podóloga, quien atiende a un selecto grupo de familia militar durante dictadura; y el kiosquero, que intenta pasar desapercibido repartiendo libros e información política contraria al régimen. La dictadura se narra a partir de elementos residuales debido al duelo, que en palabras de Idelber Avelar en Alegorías de la derrota: la ficción postdictatorial y el trabajo de duelo, es la experiencia de lo que no se puede decir y que, por tanto, es un espacio que se ha vuelto innarrable. La alegoría es una forma de referirse al pasado en un presente que silencia, es un trabajo de duelo en que el pasado se vuelve un residuo que sobrevive en el ahora, el cual es expresado a partir de aspectos escriturales que surgen de un contexto opresor.

El concepto de derrota involucra el tránsito histórico desde el fin de la democracia y el inicio de las dictaduras en el continente. La instauración de un sistema de libre mercado que las nuevas democracias se ocupan de intensificar, da por resultado que el capitalismo sea el vencedor. En palabras de Avelar: “El estado dictatorial chileno operaría culturalmente a través de la imposición de una verdadera pasión por el consumismo, privatización absoluta de la vida pública, obsesiones con el éxito individual y horror por la política y la iniciativa colectiva” (página 61). La narrativa de Galende se inscribe bajo la experiencia del individuo, consecuencia posdictatorial en que las relaciones colectivas se han visto mermadas por la dictadura. Es pertinente el concepto de derrota en Historia de mis pies, ya que se construye la memoria a partir de una falta y un vacío que el protagonista expresa en su manera de caminar (la cual insiste no es un paseo), quien además nos cuenta que recibe una mala noticia, aunque de esta nunca sabremos. En la novela se rodea lo político a partir lo privado. El protagonista se piensa a sí mismo, dejando al descubierto que lo cotidiano es atravesado por la violencia dictatorial. La alegoría refiere a una manera de hablar de un pasado residual, la caminata se constituye de ruinas, y el texto expresa la inconformidad ante una modernidad que devora la memoria. El pasado no es en sí el hecho concreto, sino la versión actual de esa zona inaccesible.

Somos testigos de un texto que avanza en el tiempo y el espacio, pero también en el cuerpo como campo de batalla. Los relatos ocurren de manera natural y los pensamientos en torno al acto de caminar, de escribir y de resistencia, nos interpelan hacia un mundo en que lo cotidiano convive con una realidad dictatorial que lo cruza todo. El autor de Historia de mis pies emprende una alegoría de lo personal-político que deja en evidencia que lo indecible queda impregnado en el cuerpo y en la memoria a partir de una prosa que mantiene un ritmo incierto, debido a los múltiples espacios y temas que trata. La obra nos interpela a medida que transforma nuestra propia visión de los aspectos cotidianos que se ocultan detrás de una máscara, tales como un trauma, una grieta, un dolor: “A veces nos pasamos la tarde completa sin conversar, mirándonos en silencio, sofocados por el calor o la somnolencia bajo la lámpara que cuelga desnuda del techo, y otras veces vemos un rato la teleserie, con los ruidos moderados del drama…” (página 122). Galende cautiva con su prosa.

Historia de mis pies

Federido Galende 

Editorial Alquimia

126 páginas

Precio de referencia $10.000

 


Katherine Saint-Jean