Las charlas de diversidad sexual comienzan con los denominados “conceptos básicos”; sexo biológico y psicológico. Luego puntualizo donde va el énfasis: la Identidad de Género y la Orientación Sexual. Son cosas tan distintas, pero es tanta la falta de información, que la gente no lo entiende. Para terminar con ellos, las expresiones de género y sus roles impuestos.

Los oyentes – alumnos, profesores, trabajadores de centros de salud, bibliotecas públicas y hasta empresas privadas –, algunas veces asisten por obligación y en otras ocasiones de manera voluntaria. Nunca es igual. Las dudas siempre cambian, pero en todas, al menos una persona, se acerca a agradecer la explicación de los “conceptos básicos”.

La idea no es ir por la vida etiquetando gente. Conozco muchísimas mujeres que aman, conviven o simplemente desean a otras mujeres y no se consideran lesbianas. ¿Puede alguien decirles que están equivocadas? ¿Por qué tener que etiquetarlas a todas?

Las etiquetas

“Si no es tema, no es problema”. Dice muy seguido mi suegra. Pero la verdad es que para muchas personas de la comunidad LGBTI; el que no hayan sido tema, fue precisamente el problema:

Se habla de cisgénero a las personas cuya identidad de género* coincide con el sexo asignado al nacer. En simple: cuando el sexo biológico y psicológico son el mismo. Y personas trans cuando eso no sucede.

En distintos relatos de personas trans he escuchado lo mismo: sabían lo que sentían. Nadie les contó que tenía un nombre. A todes les marcó el momento en que supieron que existían estas etiquetas. No hay que olvidarse que tampoco es obligación encajar en estos conceptos binarios.

Mayor es la lucha para aquellas personas trans que son homosexuales. Su identidad se pone en juicio solo por su sexualidad. Mujeres trans que son lesbianas hay muchas. Porque una cosa es quién soy y otra muy distinta es quién me gusta. Que vendría siendo la orientación sexual**.

Cuando la comunidad LGBTI es tema, hay alguien reconociéndose. Te permiten encajar en algún lugar. No hay absolutos. No todas las personas que encajen con cada descripción están obligadas a sentirse parte de ese grupo. Pero que importante es para infantes y adolescentes tener referentes. Saber que no están, ni solas, ni solos en el mundo.

Llegará el día en que a la sociedad no le importe tanto con quién nos acostamos o con qué genitales nacimos. Pero esa debe ser una sociedad que eduque desde la diversidad. Con un enfoque de género y sin héteronormas. Que cada persona en su etapa de formación sepa que puede sentirse libre de ser quien es y de desear a quien quiera.

*Identidad de género: vivencia interna e individual del género tal como cada persona la sienta profundamente, la cual podría corresponder o no con el sexo asignado al momento del nacimiento, incluyendo la vivencia personal del cuerpo. – Concepto concensuado en los Principios de Yogyakarta.

**Orientación sexual: la capacidad de cada persona de sentir una profunda atracción emocional, afectiva y sexual por personas de un sexo diferente o de un mismo sexo o de más de un sexo, así como a la capacidad de tener relaciones íntimas y sexuales con estas personas. – Concepto concensuado en los Principios de Yogyakarta.