Un 30 de octubre de 1957, cerca de 1200 familias se trasladaron desde el “cordón de la miseria” en la ladera del zanjón de la aguada a los terrenos de la chacra de la Feria sin nada más que sus sueños y anhelos de un hogar para vivir. Ahí, establecieron lo que sería la primera toma de terrenos en Latinoamérica. “La Victoria” representa la conquista del derecho a la vivienda, un esfuerzo colectivo de autogobierno que resistió las implacables condiciones de vida que existían en la época para transformarse en la toma de pobladores más emblemática de Chile.

Hoy, la población La Victoria cumple 61 años de existencia. Una vida de lucha, valentía y coraje que ha sido referente para otras experiencias de organización en el mundo popular, por su solidaridad, cohesión y organización que a pesar del paso del tiempo y de las más horribles perplejidades de la historia de nuestro país, sigue vigente hasta nuestros días.

Si bien los niveles de organización que hoy muestra la población distan mucho de los que conoció en otros momentos de su historia, este barrio continúa siendo un enclave de cultura popular y de una identidad política y social que se mantiene constante, reflejada en la celebración de su aniversario en la que las y los victorianos llenan de colores, historia y carnaval sus cuadras y viviendas.

En la calle 30 de octubre se encuentra el centro cultural “Urusa Purkiwa”. Ahí un grupo de vecinos se organiza para preparar el carro alegórico para el carnaval de la población. Como todos los años, aprovechan para dejar un mensaje político en la confección del carro, años anteriores lo hicieron con Víctor Jara o Violeta Parra, ahora es el momento de denunciar poniendo a Piñera y Trump como protagonistas.

“Piñera la está cagando nuevamente” se llama el carro alegórico. Unos cartones, palos y correas pintadas representan a La Moneda por fuera sostenida por Donald Trump y que por dentro es un baño público con Piñera defecando leyendo la Constitución de Pinochet. “El carro trata de representar la cagá que tiene el presidente con la educación, Quintero y Puchuncaví, los derechos humanos y cómo se presta para seguir representando los intereses de los Estados Unidos”, señala Nelson, el ideador del carro.

El “Polo”, como lo conocen cariñosamente, cuenta que el carnaval es una de las actividades más queridas del aniversario. Las y los vecinos se organizan por cuadra y preparan los carros alegóricos para que se suban las y los niños y disfruten. “Al principio se hacían los carros para llevar a las reinas de cada cuadra, pero se ha perdido eso y hoy se enfoca en los niños que se disfrazan y se divierten”, agrega.

El carnaval es una de las tantas actividades que se realizan durante casi todo el mes de octubre en la población. La junta de vecinos organiza conversatorios, talleres y campeonatos deportivos, que este año incluyó uno de baby fútbol femenino. Además de actividades históricas como las chocolatadas por cuadra y la reconstitución de la toma, donde vecinas y vecinos salen a la calle vestidos y caracterizados para revivir lo logrado por las y los fundadores de la población.

Para la presidenta de la Junta de Vecinos, Tania Nuñez, estas actividades se realizan para “mantener la memoria de gesta heroica” y que así las nuevas generaciones “se empapen de la mística” de la población. Este año, se realizó un almuerzo en homenaje a las y los fundadores que aún viven en La Victoria.

Sin embargo, no todo es perfecto en la población. Problemas de tráfico de drogas y de seguridad, se suman al escaso interés de los vecinos por participar en las actividades de la población o en hacer vida comunitaria. Juan Saavedra, un vecino de la población, es claro al señalar que estos son problemas de una “cultura neoliberal” que transgrede con sus vicios provocando que la gente se vuelva “más individual y menos colectiva”.

“La dictadura hizo un daño tremendo en la población, el miedo hizo que poco a poco la gente dejara de participar y la vuelta a la democracia tampoco”, señaló Juan. “Cuando la democracia vuelve, la gente se quiso ir a descansar y se encerró en sus viviendas o definitivamente se fue de la población”, agregó Tania.

A pesar de esto, Juan señala que él no se iría por nada en el mundo, “la población tiene una identidad y una mística que siempre encuentra la forma de resurgir y darle cara a los problemas. Si hay inundaciones, derrumbe o problemas de dinero, se trabaja entre los vecinos y se ayuda al que lo necesita”.

Mientras la columna de carros alegóricos avanza por calles como Clotario Blest, Unidad Popular o Carlos Marx, batucadas y bailarines completan la fiesta del carnaval. Entre ellos está el Frente Cuequero quien hizo un homenaje a la gran Ana González, quien en esos minutos era despedida en un emotivo funeral en Recoleta, y otras agrupaciones que saludaban a La Victoria en su día.

El desafío de la población en sus 61 años es mantener la memoria viva, ocupar los espacios que entrega el barrio y sacar a los vecinos a la calle. “Hacer la organización en las calles y a través de la unidad solucionar los problemas que afectan a la población”, sostiene Tania.

La organización y la celebración no se detiene, porque hoy recordarán a sus fundadores con la reconstitución de la toma y mañana celebrarán con un acto cultural, además de la realización de un carnaval nocturno organizado por una agrupación de la comuna que busca mantener viva la cultura y la identidad de una población que resiste al paso del tiempo y a los embates del neoliberalismo.