El día siguiente a la victoria de Jair Bolsonaro en las elecciones en Brasil mostró una prensa chilena buscando todos los elementos posibles para exaltar al próximo mandatario, desde llamarlo genio del WhatsApp, pero ignorando el hecho de que mucho de esa campaña fue basada en el trabajo de una red profesional de fake news financiada por empresarios, hasta florear su historia de amor con su actual esposa, su tercer matrimonio.

Poco se ha visto de las sombras del nuevo presidente. Por ejemplo, un caso que estuvo en los noticieros de Brasil durante la primera vuelta, que involucró a su anterior esposa, Ana Cristina Valle, y un caso que llegó a una amenaza de muerte, según el registro del diario Folha de São Paulo y por un cable oficial del Itamaraty, el órgano responsable por las Relaciones Exteriores de Brasil.

El caso habría iniciado cuando Ana Cristina Valle decidió salir de Brasil junto con el hijo pequeño de la pareja, en el 2009. Al saber de lo ocurrido, Bolsonaro accionó a los servicios diplomáticos brasileños para que ubicaran a la esposa y el hijo. Tras encontrarla en su país, en mediados de 2011, el consulado brasileño en Noruega escribió un comunicado que fue enviado al Itamaraty.

La reportaje de Folha de São Paulo del día 22 de septiembre pasado reprodujo ese comunicado, que decía lo siguiente: “La señora Ana Cristina Siqueira Valle dice haber dejado Brasil hace dos años (en 2009) tras recibir amenazas de muerte por parte del padre del menor (Jair Bolsonaro). Además, aprovechó de consultar sobre si tal acusación podría motivar un pedido de asilo político en este país (Noruega)”.

Sin embargo, el caso fue desmentido, e incluso el desmentido ya fue desmentido – quizás para que sea otro más de esos hechos casi insólitos que parecen suceder solo en Brasil, y sobretodo en la política. Para explicar esas idas y vueltas, contemos paso por paso. Ana Cristina Valle volvió a vivir en Brasil tras sus años en el país escandinavo, y ahora reside en una ciudad cercana a Río de Janeiro junto a su marido noruego y el hijo menor del presidente electo de Brasil.

Aprovechando el suceso político del ex-marido, lanzó su candidatura a diputada por el partido Podemos (de derecha, nada que ver con el español, aunque tampoco aliado de Bolsonaro), y usando el nombre de Cristina Bolsonaro.

Tras lo revelado por Folha de São Paulo y la repercusión del caso, la candidata hizo una declaración en video diciendo que el diario paulista mintió sobre lo ocurrido y que jamás hubo una amenaza de muerte por parte de Jair Bolsonaro en contra de ella.

Sin embargo, días después, Folha encontró a Fernando Xavier, un enfermero brasileño que vive en Noruega y que fue quien albergó a Ana Cristina Valle en su casa de Oslo por algunos días, justo en el periodo en que escapaba de Bolsonaro. En el relato de Xavier sobre esos días, él afirma que “los brasileños que convivimos aquí con ella sabemos de lo que pasaba y podemos confirmar que el tema de las amenazas es real, ella misma se nos contó cómo se dieron. Lo que no puedo afirmar es sobre ese supuesto pedido de asilo, al menos a mi ella nunca habló sobre eso”.

En otra nota, cuatro amigos en común entre Xavier y Ana Cristina confirman sus relatos sobre las amenazas de Bolsonaro a ella, los cuales coinciden con que “ella solía repetirnos frases como ‘mi cabeza vale 50 mil reales’ (aproximadamente 9 millones de pesos chilenos)”.

Como suele pasar en esas polémicas morales, el caso terminó afectando más a la mujer que al hombre. Jair Bolsonaro no tuvo inconvenientes para seguir su campaña hasta la reciente victoria electoral, mientras Ana Cristina Valle (o la candidata Cristina Bolsonaro) pasó a ser atacada por los seguidores más fanáticos del ex-marido, lo que perjudicó su apuesta en usar el apellido de su anterior matrimonio a su favor. Al final, no logró la elección.