Daniel Correa, un jugador de 24 años de Sao Paulo, quien se encontraba a préstamo en el Sao Bento de la Segunda División, fue encontrado muerto y con señales de tortura durante la noche del sábado pasado, en la ciudad de Curitiba.

Según informó la policía a los medios brasileños, “por la la apariencia del cuerpo, fue una situación muy violenta. El hombre tenía dos cortes profundos en el cuello, su cabeza estaba casi decapitada y sus genitales estaban cortados. En un primer momento, el órgano no fue encontrado en el lugar”.

El cuerpo del jugador fue encontrado por dos personas que transitaban por Sao Jose dos Pinhais en un arbusto. Las heridas de arma blanca en el cuerpo del joven son indicios de tortura, aunque el motivo del asesinato aún no está claro y tampoco hay sospechosos.

El agente de policía añadió que “todo indica que el chico fue ejecutado aquí en la calle y arrastrado unos 30 metros hasta una plantación de pinos”.

Desde el Sao Paulo lamentaron la muerte del jugador y enviaron sus condolencias a la familia durante el pasado lunes: “El Sao Paulo lamenta el fallecimiento de Daniel y se solidariza con amigos y familiares en este momento de dolor”, escribieron. El club le rindió un minuto de silencio durante su entrenamiento del pasado lunes.

El jugador nacido en la ciudad de Juiz de Fora fue descubierto por Cruzeiro y jugó en el Botafogo desde 2013 a 2015, cuando cerró su contratación por el club paulista. El Coritiba, donde Correa jugó en 2017 a préstamo, también se sumó junto al resto de los clubes a las condolencias para su familia.

Por ahora, las autoridades policiales indicaron que la investigación se encuentra en un estado “avanzado” y que los miembros de la familia de la víctima darían sus testimonios en las próximas horas.

La noticia de la cruel muerte del futbolista ha dado la vuelta al mundo, evidenciando la violencia que se vive en Brasil, cuyo país alcanzó un récord de homicidios en 2017, con 63.880 víctimas, una tasa de 30,8 por cada cien mil habitantes.