La deportista chilena Macarena Orellana Caperochipi deslumbró en el X Torneo Panamericano de Kickboxing que se realizó en Cancún, México, tras obtener medalla de oro en la categoría de 56 kilos de “low kick-cinturones de color”.

La “Maquinita”, quien pertenece al equipo Brutal Striker, supo derrotar en semifinales a la argentina Rosa Torres y compitió en la final contra la chilena Tamara Venegas, a quien venció en tres ajustados rounds.

En entrevista con El Desconcierto, Orellana comentó que “con Tamara nos habíamos encontrado ya en el Nacional. Ella obtuvo la medalla de plata y siempre clasifica primero y segundo lugar. Yo le había ganado dos veces por nocaut técnico, entonces ya nos conocíamos arriba del ring. Ella ya sabía complicarme, yo sabía complicarla a ella”.

La campeona panamericana reconoció que le jugó en contra la presión de haberle ganado un campeonato nacional y un Panamericano en Chile: “Estaba revalidando mi título. Tenía más presión que ella y eso se notó, no me podía soltar, no sabía por dónde pillarla. El primer round me lo ganó. Luego lo pude dar vuelta porque -como dicen mis compañeras- tengo ocho pulmones y no me canso nunca. Y también quizás jugó un rol la experiencia, pero Tamara es de las competidoras más complicadas que he tenido”.

La oriunda de Los Andes y Orellana protagonizaron una final complemente chilena del torneo disputado en tierras mexicanas. La medalla de oro clasificó a Macarena Orellana al mundial Wako (World Association of Kickoxing Organizations), que se realizará en Europa el próximo año. En 2017, no pudo asistir al Mundial de Hungría por falta de recursos.

Pese a las dificultades, Macarena está contenta: “Ha sido un año súper difícil para mí porque he tenido varias lesiones. Por suerte tengo el auspicio de la Clínica Meds, que me ha ayudado harto. Ellos se esforzaron para que llegara de la mejor manera pero no estaba al 100%, estaba nerviosa de que no me fuesen a golpear la pierna que tenía mala”.

“Ganar con todo eso en contra me pone muy feliz porque las peleas son de mucha emoción, de manejar los nervios, las expectativas del resto y de uno mismo. Yo venía acumulando hartas peleas, ganadas y perdidas, he peleado en el extranjero pero ganar un panamericano es por lo que una entrena todo el año”, añadió.

La deportista recordó que son 365 días de preparación para 6 minutos de pelea, lo que implica un trabajo psicológico y muchas áreas importantes de la vida que se dejan a un lado. Uno de los factores es económico: “La tarjeta de crédito es lo que nos permite viajar a toda la selección. A los 80 deportistas que fuimos y también el no tener acceso a una tarjeta es lo que dejó abajo a los 40 que pudieron haber ido”, reconoce.

Autogestionadas, sin apoyo directo del Estado por los problemas económicos de la Federación de Kickboxing, los y las deportistas deben sacar los pasajes en 12 cuotas para poder asistir a una competencia internacional. 

Macarena, quien también es profesora de Historia en el programa PACE de la Universidad Silva Henríquez, asegura que sin la buena voluntad de la institución todo sería más complicado. A la vez, añade “yo logré juntar un poco de plata, mis auspiciadores me ayudaron con suplementos. Si hubiera pagado las sesiones de kine, más entrenare y viajar, no hubiese aguantado el bolsillo. Tenemos problemas porque mi federación no puede recibir recursos del Estado y mi delegación recién actualizó los papeles para postular a fondos concursables, que no aseguran el estar ahí”.

Esto hace una diferencia radical a la hora de enfrentar a otros deportistas de América Latina: “Llegamos a competir con gente que tiene todo pagado, que viene con su kinesiólogo, con sus implementos, que les pagan por venir, versus nosotros que estamos consiguiéndonos lucas las últimas semanas, contando los dólares para poder hacerlo. Eso no te permite enfocarte al 100% en la competencia, en Europa nos enfrentaremos con gente que se dedica al deporte, que tiene auspicio, apoyo del Estado y de privados y eso obvio que hace una diferencia”.

“Yo les diría a las mujeres que sean tercas”

Macarena Orellana, “La Maquinita”, cree que esta es una generación dorada del kickboxing en Chile. En el último torneo panamericano disputado en México, el país obtuvo el tercer lugar -logrando 33 medallas de oro, 33 de plata y 21 de bronce-, superando a Argentina y solo por debajo del país anfitrión y de Brasil.

“Parece que el país se nos queda corto. Debería haber un reconocimiento a quienes competimos en instancias extranjeras y sacamos podio, eso pasa en otros deportes: algunos quedan son sueldo por ciertos meses después de haber ganado medallas, y eso se debería homologar. Porque claro, si una federación tiene problemas de dinero con el Ministerio y el Instituto del Deporte, eso solo afecta a los deportistas, a nadie más, somos los que pagamos el pato y a veces nos tenemos que restar de instancias como esta”.

Lo importante es contar con apoyo durante la preparación de la competencia. A juicio de Macarena, la poca importancia que tiene el deporte en la cultura chilena es una de las causas: “Como profe de historia, uno ve las clases de educación física y aparte de los sesgos de género que tienen, no hay motivación real, no hay espacios, salvo en los colegios del oriente de la capital. En la periferia los parques son tierra, no hay lugares para hacer deporte”.

Foto: Nicole Bocaz.

Orellana sabe lo que valen sus logros tras hacerse un lugar  en un deporte de contacto, hegemonizado por los hombres: “Es un doble peso. Tenemos poco espacios para entrenar, nos cuesta mas porque nos tratan con delicadeza, no entrenan de igual a igual con nosotras. Eso ha ido cambiando porque hemos sido tercas y hemos ganado harto. Estoy yo, la Aylin Sobrino, la Daniela Asenjo y la Crespita en boxeo, hay muchas mujeres que estamos ganando podios en deportes de contacto”, destaca.

Macarena sabe que es importante tener referentes y se siente a gusto inspirando a otras mujeres a no aflojar en sus objetivos deportivos: “Yo les diría que sean tercas, que el camino se pone difícil y doblemente difícil en comparación a los deportistas hombres, pero que hay que seguir en ello porque hay que abrir espacios para la competencia”.

El próximo 1 de diciembre, Orellana y otras deportistas participarán de la tercera versión del torneo “Pelea como mujer”, que a un mes de su realización ya suma 60 mujeres inscritas.

“Las mujeres quieren estos espacios, donde se les reconozca como un par y no como pelea ornamental o donde no tengan que escuchar comentarios sexistas desde las graderías, sino de respeto. Lo hemos ido ganando solo porque somos tercas”, insiste “La Maquinita”.