Hace años que entramos en el siglo XXI y ya estamos acostumbrados a las vicisitudes de vivir en entornos globalizados que, entre otras cosas, nos permiten tener un acceso a la información privilegiado, si comparamos con lo que pasaba en los ochenta y noventa.

¿De qué se trata ese acceso a la información? ¿De qué nos sirve? En la medida en que estemos capacitados en comprender que los medios manosean sus encuadres –o frames- de una manera bastante poco delicada, podremos informarnos de manera correcta, pero mientras las líneas editoriales sigan buscando convencernos de noticias que no son reales, la cosa está mal.

El 31 de octubre, un portal de noticias –perteneciente a una de las empresas de medios más importantes del país-, publicó una nota que da para hacer un análisis doctoral de comportamiento de medios y utilización de encuadres o frames. Si lo comparamos con una noticia del mismo tema que publicaron dos años atrás, en un contexto donde había un Gobierno diferente, de una ideología y línea política diferente, nos damos cuenta que entre el encuadre y la mentira hay un trecho que algunos editores y periodistas están al filo de no saber diferenciar.

Dos titulares: “Desempleo en Chile sube a 7,1% en trimestre julio-septiembre, pero cifra es mejor a la esperada” (Emol, octubre de 2018), frente a “Desempleo en Chile sube a 6,9% y alcanza su mayor nivel en casi cinco años” (Emol, julio de 2016).

¿Nos están mintiendo? No, pero sí. Quieren influenciar en nuestra opinión, y especialmente en nuestro comportamiento, con el uso de un lenguaje que roza la ética periodística. A mí, como periodista, no me parece correcto, y me parece que detrás de esos dos titulares hay una intención y necesidad desesperada de influir directamente en una opinión pública, pero tras un pensamiento basado en que ésta es básica y sobre todo, literal.

Yo creo que no somos así, y no nos dejemos transformar en eso. Es importante que como comunicadores no pretendamos tratar a la sociedad chilena como lo más básico de lo básico, creyendo que podemos armarles realidades falsas solo con un titular, de uno de los tantos medios de comunicación que existe.

Si algunos medios de comunicación no nos permiten aprovechar de la manera correcta la masificación del acceso a la información, entonces nosotros como seres sociales que queremos sostener una opinión pública, debemos esforzarnos mucho más por comprender que no todo –más bien, casi nada- de lo que nos muestran, es una información real, pero no permitamos que ellos nos ganen esta batalla.

Por Rosario Vidal del Valle, periodista, máster en Comunicación Política e Institucional de la Universidad Pompeu Fabra, Barcelona.