El gobierno ha propuesto subir los impuestos previsionales de 12,8% a un 17% del sueldo bruto para la gran mayoría de los chilenos; salvo para la elite. En efecto, a la elite: presidente, ministros y parlamentarios, altas autoridades de gobierno y de las empresas públicas y privadas y otros, sólo se le cobrará un impuesto previsional del 5%. Como parte adicional de esta trama de corrupción, se excluye del sistema de AFP a los militares, para mantenerles comprometidos con los intereses de la elite. Es decir, los que deciden el destino del 17% del sueldo de cada trabajador, dictan leyes autoexcluyéndose de ser afectados.

Para encubrir esta corruptela, todos los medios masivos, de propiedad de la elite por supuesto, han desatado una ofensiva propagandística y orquestado la más grande campaña de mentiras que se ha conocido en Chile desde los tiempos del famoso Plan Z.

Es evidente para la elite que el impuesto previsional es un robo, se trata de expropiar dinero a los trabajadores para traspasarlo a los especuladores rentistas, y por eso la elite no está dispuesta a entregar más de un 5% de su sueldo. Por el contrario, a mayor impudicia, la elite inventó una estratagema para beneficiarse más directamente con este enjambre previsional: el mentado APV. Este sistema le permite ahorrar en una entidad financiera con la garantía que, sobre esos montos, tiene completa disponibilidad inmediata y además ¡los puede rebajar de sus impuestos! Aunque usted no lo crea, así de faltos de pudor son los que manejan el poder en este país plagado de indecencias y abusos.

La elite está plenamente consciente que el impuesto previsional, sea del 12,8% actual o del 17% como se propone en la nueva ley obligatoria, no significará jamás la posibilidad que quienes jubilen por AFP tengan una buena pensión, acorde al esfuerzo entregado toda una vida. Sólo un sistema de seguridad social, como existe en todos los países decentes del mundo, puede asegurar pensiones dignas, pero eso está lejos de importarle a la elite chilena. Su codicia no tiene límites e impondrá sus intereses sobre los de la mayoría, mientras pueda sostenerse en el engaño y en la complicidad de los parlamentarios, elite a la que corresponder sancionar estas leyes indecentes.

Demás está insistir en la verdadera naturaleza corrupta del sistema AFP, las mentiras que destila la elite en los medios ya dan vergüenza ajena. Por supuesto no aceptan en la mesa del debate a nadie que desenmascare su fraude. Mientras tanto, y por los próximos 100 años, la ley les garantizará que de todo el ahorro previsional de los chilenos, un tercio irá a pagar pensiones miserables, otro tercio se los llevan como ganancias los dueños de las AFP y otro tercio se esfumará en la maraña de los especuladores financieros, es decir, dos tercios del impuesto previsional obligatorio nunca volverán como beneficio a quienes les fue arrebatado mediante el engaño y la fuerza.

Si de verdad fuéramos dueños de este impuesto previsional forzoso (capciosamente llamado ahorro individual) y pudiéramos disponer libremente de él, yo no dudaría en sacar de la AFP mis 100 millones, comprarme un departamento, sacar una renta mensual de 400.000 pesos, además de dejarlo como herencia. La ley impuesta por la elite me lo prohíbe. Compare: la AFP me propuso 320.000 pesos mensuales por 20 años y la cuenta queda en cero.

El sistema AFP es la expresión sublime de la corrupción de la elite chilena, de otra manera no se explica que se nieguen a involucrar a la gente en la toma de decisiones sobre el destino de sus dineros y de su vejez.

En vez de decidir sobre las AFP y el aumento de las cotizaciones a puertas cerradas en los cenáculos de la elite ¿Por qué no se atreven a realizar un plebiscito al respecto? La disyuntiva podría ser muy simple:

¿Quiere seguir con el sistema de las AFPS o quiere tener un sistema de seguridad social como el de las fuerzas armadas?