El caso del futbolista Daniel Correa, quien fue brutalmente asesinado hace unos días en San José de los Pinhais, en Curitiba, ha dado un vuelco tras las últimas declaraciones de los tres sospechosos detenidos.

La muerte del jugador del Sao Paulo causó conmoción en todo el mundo, luego de que su cuerpo fuera encontrado casi decapitado, sin sus genitales y con evidentes lesiones de torturas. El principal acusado es el empresario Edson Brittes, padre de la joven de 18 años que invitó al futbolista a una fiesta de cumpleaños en su casa.

Según Brittes, agredió al jugador luego de que éste intentara abusar sexualmente a su esposa. “Cuando quise abrir la puerta, estaba cerrada. Yo derrumbé la puerta de mi cuarto y cuando abro, él estaba encima de mi esposa y ella gritando y pidiendo socorro”, relató el sujeto.

Por el crimen del futbolista fueron detenidos Britte, su esposa y su hija Allana. Desde la prisión donde se encuentra temporalmente, la joven confirmó la versión entregada por su padre.

En un video, Allana aseguró que “estábamos en la fiesta y subí a la habitación para irme a dormir con una amiga. Unos segundos después empezamos a escuchar gritos”.

La joven relató que, al abrir la puerta, sorprendieron a Correa, quien “estaba encima de mi madre intentando violarla. Todo el mundo quería atacarle porque mi madre gritaba y él no decía nada”.

En los últimos días se conocieron los últimos mensajes de WhatsApp del futbolista, en donde le asegura a un amigo que “voy a comerme a la madre de la cumpleañera y el padre está aquí”. Sus mensajes muestran fotografías en donde Correa aparece posando junto a la mujer, quien permanece dormida.

Allana Brittes aseguró que conoció al futbolista “hace menos de un año” y que casi no tuvo relación él. En tanto su padre Edson posee un amplio historial delictivo, con denuncias de posesión de armas ilegales y amenazas.

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