Tras un año y medio de silencio político, el ex presidente Barack Obama ha reaparecido estos últimos días para reforzar la campaña de los demócratas. La participación de Obama en la recta final de campaña -ha pasado por Indiana, Illinois, florida y Georgia- ha sido la fórmula elegida por el Partido Demócrata para hacerle el contrapeso a Donald Trump, quien ha alimentado sus charlas y mítines a base de darle duro al discurso antiinmigración.

Obama aseguró este lunes a un grupo de voluntarios de campaña de Virginia que estas elecciones legislativas “pueden ser las más importantes” de sus vidas, incluso hizo énfasis que podrían ser más cruciales que cuando él mismo se presentó por primera vez en 2008, en plena recesión económica. “Veo un gran despertar. La gente sabe que no puede dar por hecho los programas conseguidos y que hay que luchar para mantenerlos”, añadió.

Trump, por su parte, en un mitin en Ohio también subrayó la importancia de los comicios de hoy. “Si los demócratas ganan se cargaran el boom económico que vive el país. La agenda demócrata es una pesadilla socialista. La republicana, en cambio, es el Sueño Americano”, espetó ante sus seguidores en Cleveland.

La batalla electoral, que ha sido dura y muy polarizada, se resolverá este martes, con la elección de los 435 escaños de la Cámara de Representantes (Cámara Baja) que, según establece el sistema federal estadounidense, se renueva cada íntegramente cada dos años, con representación proporcional de cada estado según el número de habitantes. También se renueva un tercio del Senado (Cámara Alta), es decir, se votarán 35 senadores de los 100 que conforman el hemiciclo. Su mandato es de seis años y cada dos se renueva un tercio. En esta ocasión, la mayoría de los escaños en juego -26- son demócratas, incluidos dos de independientes que normalmente votan con ellos. De éstos, 10 representan estados donde ganó Trump. Además, se eligirán los gobernadores de 36 de los 50 estados (y tres territorios que no tienen consideración de Estado), y 300 alcaldías, entre ellas, la de la capital, Washington.

Recuperar la Cámara de Representantes

La clave de estas elecciones es si el Partido Republicano podrá mantener la mayoría en las dos cámaras del Congreso estadounidense, después de dos años con Donald Trump en frente de la Casa Blanca. El escenario de los últimos años ha sido insólito en el país, donde el sistema electoral favorece un contrapeso entre el ejecutivo y el legislativo. Para tener un contrapoder efectivo y poder bloquear las iniciativas de Trump, los demócratas necesitan controlar las dos cámaras.

Sin embargo, si se cumplen los pronósticos de las encuestas, es probable que los demócratas recuperen el control solamente de la Cámara de Representantes,. Se espera que puedan hacerse con al menos 25 escaños más que los que tienen actualmente. De ser así, Trump tendría dificultades para sacar adelante su agenda y tendrá que enfrentar varias investigaciones en la Cámara Baja, que lo blindó hasta ahora. DE hecho, según las últimas encuestas de RealClear Politics, los demócratas obtendrían 205 asientos y los republicanos 201, mientras que 29 estarían todavía en disputa.

En relación al Senado, el organismo que juzga a los presidentes en caso de impeachment, se espera que los Republicanos conserven como mínimo su mayoría. El sistema electoral favorece a los conservadores porque los estados más rurales y más despoblados, tradicionalmente republicanos, tienen el mismo peso en la Cámara Alta que los territorios más urbanos y poblados. Los últimos sondeos de RealClear Politics apuntan que los republicanos conservarían 50 escaños y los demócratas 44. Los otros 6 estarían aún en el aire.

En una entrevista publicada este martes en El País, el ex gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, antigua esperanza centrista del Partido Republicano aseguró que lo más importante es que el Senado siga siendo republicano para que Trump pueda aguantar sin demasiadas complicaciones dos años más: “Si retiene el Senado, seguirá haciendo lo que creo que es lo más importante que está haciendo que es poner jueces conservadores en los juzgados en todos los niveles. Eso no cambiará mientras los republicanos mantengan el control del Senado”, dijo Christie.

¿Un “referéndum” con alta participación?

Los comicios de mitad de mandato, que habitualmente no se relacionan con los asuntos de política federal, son excepcionales por la implicación personal de Donald Trump en la campaña electoral. Así, la cita se interpreta como un referéndum a los primeros dos años de la administración Trump. Así se lo toma también el presidente. La cuestión no es quién gana, sino por cuánto margen: un triunfo acaparador de los demócratas se podría leer como el inicio del fin de la era Trump.

Se prevé que la participación en estas elecciones sea una de las más altas de los últimos años. Algunos vaticinan que podría ser la más alta desde 1966 (fue del 49%). En las últimas convocatorias electorales de medio mandato de 2010 y 2014, la participación llegó al 41% y al 37%, respectivamente, lo que las sitúa 20 puntos por debajo de la media de las elecciones presidenciales. Una alta participación terminaría favoreciendo los resultados del Partido Demócrata, ya que impulsaría el voto de las minorías y los jóvenes, normalmente más desencantados de la política, pero que en esta ocasión están más movilizados.

Finalmente, en clave de género, estas elecciones presentan un récord de 237 candidatas mujeres a la Cámara de Representantes, 23 al Senado y 16 a gobernadoras de Estados. Los comicios reflejan los nuevos tiempos del país, ya que tampoco a nivel de diversidad –de género, orientación sexual, raza y religión- tienen precedentes.

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