Un estado en México abrió la puerta para que se acabe en todo el país. Se trata de Veracruz, donde se prohibieron formalmente las peleas de gallos, una práctica que ha ido perdiendo fuerza pero que se mantiene vigente en casi todo el territorio.

De acuerdo a la Ley de Protección a los Animales Para el Estado de Veracruz, los enfrentamiento entre los gallos son un acto tanto de crueldad como maltrato, por lo que se deben poner fin. Normativa que no dejó nada contentos a los criadores de estos animales quienes presionaron para que se modifique esta normativa.

De acuerdo el documento presentado por la Comisión Mexicana de Promoción Gallística A.C., las modificaciones realizadas a la mencionada Ley en noviembre de 2016 vulneraban sus derechos constitucionales a la cultura, propiedad, libertad de trabajo, derecho a la igualdad y no discriminación.

Sin embargo, el gremio vivió un revés cuando la Suprema Corte de Justicia de la Nación falló en su contra y puso punto final a esta discusión en el estado de Veracruz. “Ninguna práctica que suponga el maltrato y el sufrimiento innecesario de los animales puede considerarse una expresión cultural amparada por la Constitución”, apuntaron desde la Corte.

Actualmente, existen 50 millones de ejemplares de gallos de pelea en México, de acuerdo a daos entregados por la Sección Nacional de Criadores de Aves de Combate, los que generan millonarias ganancias en la industria que se remonta al siglo XVIII y que ha generado diversas manifestaciones y actividades en el país para prohibirla.

Es por esto que para las organizaciones pro animales este triunfo en el tribunal marca un hito, ya que buscan que estas peleas, en las que a las aves se les amarran navajas en los espolones, paren en todo el territorio mexicano.

El director general de la organización Animal Heroes, Antonio Franyuti, dijo al respecto a El País que si bien es un primer paso, se les abren las esperanzas: “Primero podemos hacerlo como se hizo con los animales que se usaban en circos, haciendo que cada legislatura local modifique sus leyes y en segundo lugar a través de una ley federal”.

Y sus esperanzas tiene un asidero en la realidad, ya que si la Suprema Corte falla de la misma manera como lo hizo en Veracruz en otros estados se constituirá una jurisprudencia y deberá aplicarse en todo México