Dejo correr mi imaginación y veo claramente a Manuel

sentado frente a mí, mirándome a los ojos, envolviéndome en su cálida ternura.

Extiendo mis manos hacia su rostro, lo acaricio y,

devolviéndole el mando de su ternura, le digo:

‘¡Cómo hemos envejecido, mi viejo!’.

Pero vuelvo a la cruda realidad:

estoy contemplando su fotografía en una pancarta.

¡Solo yo he envejecido!”

 Ana González de Recabarren

Compañera, quisimos partir con esas palabras tuyas, porque de manera muy sencilla y cotidiana fuiste capaz de comunicar lo terrible que sigue siendo para miles de familias de Chile y Nuestramérica las detenciones y desapariciones forzosas de tantas compañeras y compañeros, y lo vigente que sigue siendo la dictadura cívico-militar en nuestros días.

Supimos de ti siendo una de las que fundaron la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos junto con Sola Sierra, Mireya García, Viviana Días y Clotario Blest, desde donde lucharon haciendo huelgas de hambre, creando el Grupo Folclórico donde cantaron “la cueca sola”, buscando fotos, pidiendo ayuda internacional y todo lo necesario para hacer visible una actividad criminal de Estado que por todos los medios se quiso ocultar y gracias a su lucha no pudieron. Fuiste militante comunista, te vimos innumerables veces en diferentes marchas, aún cuando ya no podías caminar bien, estuviste allí en tu silla de ruedas y más de alguna vez te fuimos a saludar de pasaíta, hasta que te nos fuiste el 26 de octubre de este año.

Entre muchas otras cosas, aprendimos de ti que la memoria se ejerce y construye mediante la acción colectiva; que la memoria es un acto de rebeldía contra quienes intentan imponer el olvido a la fuerza; que hacía falta decisión, osadía, solidaridad y organización para enfrentar la violencia de la dictadura cívico-militar, donde todas y todos quienes se sintieran convocados podían contribuir con su parte, independientemente de que sea o no sea militante de un partido, sea o no sea cristiano, sea o no sea familiar de una o un detenido desaparecido: bastaba con tener la humanidad y la valentía necesaria para ser parte de esa lucha.

Has sido una de las diferentes caras visibles en contra de la impunidad y de las personas detenidas y desaparecidas que nuestro país ha querido olvidar. Por eso ni tu vida ni tu muerte pasaron desapercibidas. Por eso apareces en nuestras murallas, en las canciones de nuestro pueblo, en diversas ilustraciones, en las anécdotas del padre Mariano Puga (quien te declaró “Santa Anita” porque diste la vida por la lucha de los pobres y que, además, de cariño te decía “la moño e’ cuete”) y en los homenajes que te han hecho innumerables veces: eres una disidente del olvido, uno de los rostros de la memoria golpeada.

Por todo ello y más, te reconocemos como una educadora de la memoria, una de esas personas imprescindibles que ha luchado toda su vida para que la verdad se imponga al olvido, una mujer de Nuestramérica, un ejemplo más para que la dignidad se haga costumbre y para quienes día a día luchamos desde los territorios y en comunidad.

Sabemos que, a pesar de toda tu lucha, te fuiste a los 93 años sin saber dónde están y qué pasó con tu compañero, tus hijos, tu nuera y tu nieto que no alcanzó a nacer, y que quienes hoy en día están en el poder, jamás moverán un dedo para hacer justicia y que se esclarezca todo lo ocurrido con tu familia y tantas otras más. Por ello, esperamos que la fecha de tu caída sea reconocida como el día de la lucha por la memoria, para que esa búsqueda siga estando vigente y que de una vez por todas se sepa dónde están las personas detenidas y desaparecidas por la dictadura cívico-militar. Solo los pueblos organizados y en lucha podremos lograr que se sepa la verdad de una vez por todas, y en respeto a nuestra historia y compas que cayeron, ojalá nos sumemos a ser activamente parte de ello.

Nunca te olvidaremos compañera, educadora de la memoria. Seguiremos tu ejemplo.

¡Verdad y Justicia! ¡Venceremos!

Por ti y tantas otras luchadoras y luchadores ¡Ni un minuto de silencio, toda una vida de lucha!

Con mucho cariño, admiración y respeto, te rendimos homenaje.

Escuela Pública Comunitaria del Barrio Franklin

¡Construyendo educación territorializada, autogestionada y popular!