Durante la mañana de este lunes se conoció de la condena al conocido bar “El Túnel”, ubicado en el barrio Bellas Artes de la capital, que estableció el 30º Juzgado Civil de Santiago luego de un incidente de discriminación a una mujer transgénero.

Los hechos se remontan a febrero de 2016, cuando Agustina de Miguel Heddberg llegó hasta el lugar junto a una amiga con la intención de ir a bailar en el recinto. Sin embargo, al momento de entrar, su amiga fue autorizada, pero a ella un guardia se lo impidió y le señaló: “No puedes ingresar por estar vestido de mujer”.

La razón que le dio el guardia es que “no existe un tercer baño donde puedas entrar”. “¿Cómo me preguntas a cuál baño voy a entrar? Obviamente al de mujeres ¿Acaso tú crees que esto es un chiste? Soy una mujer trans, una mujer, y no me puedes negar algo tan básico como la entrada a un lugar donde pagaré y consumiré como el resto”, le respondió.

Luego de eso, ambas se retiraron del lugar y volvieron más tarde acompañadas de representantes del Observatorio Pensamiento Trans (Petra) y de la Fundación Transitar para tomar conocimiento de la situación. Según señala la demanda, conversaron con los guardias y el administrador del local, y constataron que se trataba de una “especie de política local el discriminar a personas trans”, ya que era orden del administrador el no permitir el acceso a personas trans.

La propia Niki Raveau, presidenta de Petra, conversó con el administrador Cristóbal Arriagada, quien dijo que “no tenía idea qué eran las personas transexuales”. En la conversación mostró su discriminación con la propia dirigenta trans, al decir que una vez ingresó al baño de hombres “un chico ambiguo como tú y sufrió una golpiza”.

La jueza Daniela Royer estimó que la empresa Comercial Administradora Santa Lucia –sostenedora del bar “El Túnel”– actuó de forma discriminatoria, por lo que fue condenada a pagar una multa de 20 UTM (más de $960 mil) y capacitar a los trabajadores sobre la norma que sanciona la discriminación arbitraria y promueve los derechos para las personas LGBTI.

La sentencia señala que “no solo no se divisa justificación razonable alguna a la discriminación llevada a cabo por la demandada, sino que su arbitrariedad fue abierta y ostensible basada en la identidad de género de la demandante”.

“El actuar de la parte demandada ha conculcado la igualdad ante la ley, garantía que se encuentra contemplada en el N° 2 del artículo 19 de nuestra Constitución, y que exige al Estado y a la sociedad en general, abstenerse de toda discriminación carente de racionalidad y justificación legítima”, agregó.

Además, señaló que “tampoco es admisible el argumento relativo a que las clientas del local ‘podrían’ experimentar rechazo a compartir el servicio higiénico con quien, fisiológicamente, sea un hombre, no solo porque se refiere a un actuar de terceros meramente eventual, sino que porque además un hipotético rechazo de tales ribetes, lejos de obedecer al ejercicio de un derecho, sería manifestación de una falta de tolerancia elemental que cualquier persona debiera observar al concurrir a un lugar público, más aún a un bar y de noche”.

El bar, continúa la sentencia, “privilegia la eventual intolerancia de terceros por sobre la dignidad de la persona cuyo ingreso fue denegado, lo que resulta inconcebible y un claro ejemplo de las conductas que la Ley Nº20.609 busca precisamente evitar y sancionar”.

La jueza también cuestionó que el bar en su defensa utilizara una resolución del Ministerio de Salud de Perú, lo que “es absolutamente insostenible”.

Mira la sentencia completa acá:

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