El caso del agente de la PDI que mató a tres jóvenes que intentaban robarle el auto en Recoleta sigue abierto. Luego de que el funcionario recibiera el apoyo del gobierno a través de los dichos del ministro del Interior, Andrés Chadwick, y que se le mantenga con protección especial de PDI y Carabineros, ahora salieron a hablar públicamente familiares de los tres adolescentes.

La hermana de uno de los menores cuestionó la forma en que el policía habría puesto en práctica la legítima defensa: “Mi hermano no era un delincuente porque no tiene antecedentes. Cometió un error, como cualquiera lo puede cometer, porque nadie está libre”, señaló ella. En esa línea, pidió justicia en la muerte de su hermano, cuestionando los disparos efectuados por el policía que, dijo, podrían haberse dirigido a las extremidades: “No tendrían que haberlo matado. Él lo que tendría que haber hecho es disparar a los pies, pero él tiró a matar, porque ninguno tiene balazos en los pies“, aseguró.

Asimismo, otra familiar agregó que tras dispararles no permitió que se les prestara auxilio inmediato, ya que advirtió que no se acercaran, “porque era una lacra”.

Los cuestionamientos al actuar del detective derivaron en protestas de decenas de personas a las afueras del domicilio de su pareja en Recoleta, por lo que se les mantuvo un contingente policial de resguardo.

Los hechos comenzaron durante la madrugada del sábado, cuando el subcomisario Ernesto Morales llegaba a la casa de su polola en calle El Roble de Recoleta. Ahí, el funcionario de la Brigada de Robos de San Antonio fue abordado por cuatro jóvenes y se inició un enfrentamiento que terminó con el policía utilizando su arma de servicio.

Morales asesinó a tres de los menores de edad involucrados en el robo, resultando también herido por un perdigón. Según informó fuentes de la Brigada de Robos, uno de los jóvenes que sobrevivió llevó a uno de sus compañeros hasta el Hospital San José donde fue detenido por Carabineros.