El juicio de máxima seguridad contra el narcotraficante mexicano Joaquín “el Chapo” Guzmán comenzó este martes con cinco horas de retraso en Nueva York en medio de un clima de mucha expectación. Se trata del juicio más importante que se celebra en la ciudad en más de dos décadas y por eso, las autoridades tomaron medidas excepcionales para proteger a los testigos cooperantes, a sus familias y a los 12 miembros del jurado y los seis suplentes.

La jornada de ayer arrancó con los argumentos de la defensa representada por el abogado Jeffrey Lichtman, conocido por lograr que se declarara nulo el juicio contra John A. Gotti, hijo del capo los Gambino, asegurando que el verdadero líder del Cártel de Sinaloa era Ismael “el Mayo” Zambada, “aún en libertad” y quien supuestamente había sobornado con millones de dólares al ex presidente de México Felipe Calderón, y al actual mandatario del país, Enrique Peña Nieto, con el fin de evitar su captura.

Las afirmaciones de Lichtman tuvieron una respuesta inmediata en México. “Son absolutamente falsas y temerarias las afirmaciones… Ni él ni el cartel de Sinaloa ni ningún otro realizó pagos a mi persona”, desmintió en Twitter el expresidente Calderón. El vocero del actual Gobierno del PRI, Enrique Sánchez, también descartó la afirmación: “El Gobierno de Peña Nieto persiguió, capturó y extraditó al criminal Guzmán Loera. Las afirmaciones atribuidas a su abogado son falsas y difamatorias”.

La estrategia de la defensa trata de demostrar durante los cuatro meses que durará el proceso que El Chapo no era el líder del cartel de Sinaloa. “Hay muchos líderes y facciones que están en guerra”, indicó. “El mundo se está enfocando en el personaje mítico del Chapo”, comentó Lichtman, quien aseguro que “nadie está poniéndole atención al Mayo Zambada”. Por su parte, el fiscal federal del distrito sur de Florida, Adam Fels, le dijo al jurado que las pruebas demostrarían que Guzmán no solo era el líder del cártel, sino el mayor narcotraficante del mundo. El fiscal persecutor afirmó que las autoridades estadounidenses han incautado más de 40 toneladas de cocaína pertenecientes a la organización de Guzmán, quien durante su larga carrera estableció una nómina de funcionarios corruptos y un violento ejército de sicarios para proteger su imperio multimillonario.