Eduardo Cortés es profesor de la Escuela Ernesto Bertelsen de Quillota y fue elegido como ganador del premio de Elige Educar al mejor docente de Chile en 2017. Es por eso que es una voz más que autorizada para analizar la discusión actual sobre educación, la que se ha centrado durante los últimos meses en el proyecto Aula Segura y en casos puntuales de violencia.

El docente que trabaja en un colegio en la V Región que se caracteriza por un trabajo social con los alumnos, que busca llevar las clases más allá de la educación tradicional, comentó en #AquíYAhora con Rayén Araya que la ley apunta a una dirección equivocada por dos motivos.

Primero, porque a su juicio “el problema es social pero se va directo a la salas de clases, pero no pasa solo ahí”, dice en referencia a los casos que se produjeron en establecimiento educacionales de Santiago y que terminaron con intervenciones policiales.

Junto a lo anterior, agrega que desde los colegios y como profesores “podemos aportar, pero también tenemos un núcleo familiar que acompaña al alumno, el colegio no puede ser la solución angular de los problemas que pasan en el país“.

“Como sociedad estamos siendo super individualistas y lo que hay que abordar es el cambio social y ver qué está pasando con nosotros, tenemos que hacer esa radiografía y ver qué ocurre para entender por qué el alumno llegó a ese nivel de violencia”, reflexiona el ganador del Global Teacher Prize 2017.

Y en segundo lugar, critica que “lo que pasa en Santiago regula a todo el país”, es decir, que las leyes que se crean y discuten nacen por problemáticas en la capital pero que no son representativas de lo que pasa en el resto de las regiones.

“En vez de solucionar el problema desde su raíz, el estado busca cortar la raíz”, añade sobre el proyecto que entrega facultades para sancionar a estudiantes que protagonicen hechos de violencia.

Como contraparte, Cortés comparte las experiencias exitosas que ha tenido la Escuela Ernesto Bertelsen realizando otro tipo de educación de corte social.

“En el colegio abordamos a los chiquillos de una forma distinta a como lo hacen los demás. Buscamos que se sientan identificados con el colegio y buscamos que generen este lazo para hacer otro tipo de trabajos, como por ejemplo trabajo sociales. Mezclamos le aprendizaje con el servicio”, comenta el profesor que reconoce que los estudiantes siempre quedan contentos y satisfechos cuando participan de estas actividades.

Además, apunta a que “buscamos que se sientan importantes, es un esfuerzo, pero es un esfuerzo que vale la pena de hacer”.

Otro ejemplo de cómo abordan el qué hacer diario en el colegio, demostrando que otra educación es posible, la narra el mismo profesor: “Con el II° Medio A, instalamos basureros en una población cercana al colegio, y los chicos quedaron muy contentos. Todo se puede hacer dentro de las posibilidades, pero buscando las herramientas para que los chicos cambien y hacer un esfuerzo para que todos participen”.

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