El fotógrafo Ricardo Núñez Montero pensó que la gorila estaba jugando con una rama y la inmortalizó con su cámara. Pero no, lo que la gorila Kuhirwa tenía entre sus manos era otra cosa, mucho más impactante y doloroso.

El profesional habituado a esos territorios se encontraba en el parque nacional la Selva Impenetrable de Bwindi en Uganda retratando la vida animal cuando se encontró con la la gorila hembra que miraba detenidamente algo entre sus manos: era el cadáver de su cría.

Al sacar la foto “el guía nos explicó que ese tipo de comportamientos se da en hembras jóvenes que pierden a sus bebés, también muy jóvenes, a veces la misma noche de parir, porque no lo quieren abandonar”, dijo a El País.

Kuhirwa llevaba semanas paseando los restos por la jungla y cuidando el cuerpo como si estuviera vivo.

La imagen fue una de las 100 que hicieron el corte final en la muestra de fotografía de naturaleza Wildlife Photographer of the Year que encuentra en Madrid y que le valió a Núñez ser el ganador en la categoría Comportamientos Mamíferos de la edición número 54 de la muestra.