Cuando se anunció que Roger Waters volvería a pisar Chile y ofrecería una charla privada para hablar del boicot cultural contra el apartheid en Palestina, los fanáticos de su música y trayectoria comenzaron a escribir en masa a la página del BDS Chile. Water, el músico inglés que dio la vuelta al mundo con su álbum The Wall, decidía abrir un espacio para reflexionar de manera profunda y extensa sobre otros muros y la importancia de tomar partido por el oprimido.

Como parte de su gira Us + Them, que lo ha llevado a recorrer el continente con presentaciones en Brasil, Uruguay y Argentina, este viaje incluiría la otra faceta del músico: la de activista y vocero de una campaña global que pretende poner fin a la ocupación en Palestina, promoviendo acciones no violentas a través del Boicot, Desinversión y Sanciones a Israel.

La cita estaba programada a las 19 horas en el centro cultural Matucana 100. Una hora antes, una enorme fila ponía en evidencia las ansias y entusiasmo que genera Waters, no solo como bajista o músico legendario, sino también como líder de opinión y defensor de los Derechos Humanos. Banderas palestinas, hattas- ese tradicional pañuelo árabe en blanco y negro- y algunos gritos en apoyo a la causa mapuche, adelanto de un encuentro que también se repitió en Montevideo y Buenos Aires.

A salón repleto, un tímido laúd con versos árabes sonaba como música de fondo. Una bandera palestina atravesaba el escenario y un público impaciente por el evidente retraso comenzó a aplaudir. Eran las 19 horas con 42 minutos cuando el periodista Rafael Cavada subió al escenario y con un intenso suspiro presentó al músico inglés.

Allí estaba Roger Waters: delgado, alto, simple y, al mismo tiempo, imponente. Del fondo de la sala se escuchó un “I love you Roger” y un firme “Free Palestine”. Waters terminó de saludar y una decena de fotógrafos tuvo que retirarse del salón, incluído un gráfico que vestía la camiseta del equipo de fútbol Palestino con el mapa del territorio histórica, como un guiño de complicidad o una muestra de que trabajo y pasión a veces van de la mano.

Roger Waters comenzó la charla explicando cómo se involucró en la campaña BDS, luego de recibir un llamado para cancelar un concierto en Tel Aviv. Relató cómo las conversaciones, especialmente con Omar Barghouti, lo llevaron a involucrarse al punto de ser hoy su principal rostro y vocero.

El músico conoció campos de refugiados y fue testigo de la realidad que viven millones de palestinos bajo ocupación. Incluso, en una de sus visitas, lejos de firmar autógrafos en alguna tienda de discos, el bajista tomó un spray con pintura roja y escribió sobre el hormigón: “No al control del pensamiento”.

El muro de 8 metros de alto que Israel construyó para separar a los palestinos, y de paso fijar una frontera unilateral que se instala como símbolo indiscutible del apartheid, exhibía así la firma de Roger Waters en medio de grafitis y pinturas de protesta. Desde entonces, el británico se ha convertido en la cara más visible de la campaña del BDS, instando a cada artista que agenda un concierto en Israel o en Palestina Ocupada a desistir como un acto de rechazo explícito al actuar de Tel Aviv.

Desde entonces, sumó como parte de la campaña a destacados personajes como Stephen Hawking, Meg Ryan, Elvis Costello, Brian Eno y Ken Loach. También logró que músicos como Stevie Wonder, Pharrell Williams, Gorillaz, Natalie Imbruglia y Lorde cancelen sus conciertos en territorio israelí.

Un compromiso que ha tenido un costo al menos simbólico para el británico, quien ha sido acusado de antisemita por el lobby sionista y el gobierno israelí. Incluso en esta visita a Santiago, la comunidad sionista de Chile realizó una petición online para expulsar al músico bajo este argumento.

¿Por qué se pone en la línea de fuego tomando partido por los palestinos?, preguntó Rafael Cavada.

-No lo sé. Hay gente que me lo dice, pero es irrelevante. No sé si estoy arriesgando algo-, respondió despreocupado Roger Waters.

/ Felipe Báez

El músico se remontó a su historia familiar. Su padre se negó a ser parte del ejército durante la Segunda Guerra Mundial, pues como cristiano se sentía incapaz de matar a otros. Entonces le encomendaron manejar una ambulancia en Londres y allí conoció a su esposa y se hizo comunista. El 42′ volvió donde sus superiores y les dijo que había cambiado sus convicciones políticas y estaba listo para matar nazis. Lo convirtieron en oficial, lo enviaron a Italia, y allí murió luchando en 1944.

-Ese fue mi padre. No tengo opción más que luchar contra los nazis que tengo yo ahora enfrente. Y no me hace en nada diferente a mi padre-, dijo Waters en medio de una ovación general.

Hacia el final de la conversación, Cavada leyó algunas preguntas del público. Varias de ellas apuntaban a la historia política chilena y la situación que vive el pueblo mapuche, a la que compararon con lo que sufre el pueblo palestino. Waters hizo referencia a cómo Chile se convirtió en 1973 en un experimento de la economía neoliberal y cómo Pinochet le mostró al mundo que robar recursos para entregarlos  a una élite sólo se pudo lograr con el uso de la fuerza militar.

“Esta lucha y las luchas de los pueblos siempre se han visto invisibilizadas. Por eso es importante que un referente como él se de cuenta y esté consciente que nosotros estamos en Chile viviendo la represión. Además, también nombró lo que pasa en Argentina, dando a conocer que el pueblo mapuche no tiene frontera entre los dos países”, diría más tarde Onésima Lienqueo, vocera de la Red por la Defensa de la Infancia Mapuche.

Luego de más de una hora de conversación, Roger Waters se despidió de Matucana 100 para retirarse a su hotel y prepararse para el concierto que ofrecerá esta noche en el Estadio Nacional. Rafael Cavada cerró la noche leyendo una declaración firmada por numerosos artistas chilenos que anunciaban su compromiso a través de la creación de la una Asociación Cultural por Palestina.

“Hoy, como grupo de trabajadores de la cultura en Chile, hemos decidido ponernos del lado de los que sufren en el silencio, de quienes son constantemente hostigados por militares y colonos. De quienes no pueden ir a ver un simple partido de fútbol o un concierto de música. De quienes no conocen la risa o la comedia”, rezaba la carta leída por Cavada y que firmaron, entre otros, Ana Tijoux, Roberto Márquez de Illapu; Teresita Reyes, Raúl Zurita, Mariana Loyola, Juanito Ayala, y Camilo y Abel Zicavo de La Moral Distraída.

Varios de ellos, presentes en el acto, subieron al escenario para personificar su apoyo y recibir camisetas de Palestino, como un presente que sellaba el compromiso con el BDS.

“Me parece un paso gigante en la definición del apoyo del mundo de la cultura hacia lo que está viviendo Palestina. Me siento muy honrado de que hayan pensado en mí como uno de los embajadores. Creo que esta visita de Roger Waters fue una lucecita para encender esta energía que se tiene que propagar por el resto de los colegas para que sigamos siendo más activos en nuestro apoyo hacia Palestina”, dijo el músico Juanito Ayala.

“Todo lo que dijo Roger Waters yo lo pienso igual y lo proclamo igual. Me parece que hay un deber en ser una persona relacionada con el arte y que tiene que ver con hacerse cargo de ciertos compromisos políticos. En el caso de Palestina se me hace un espejo inmediatamente con los niños del Wallmapu, por ejemplo, y me parece que hay que visibilizar un horror que lleva demasiados años y es demasiado injusto. La manera concreta de hacerlo es con el BDS”, dijo emocionada la actriz Mariana Loyola.

Y ese compromiso que Waters asumió hace años, es valorado por BDS Chile, que formó parte de la organización del conversatorio de este martes. “Esto no es distinto a la labor que hacer Roger Waters todos los días, al denunciar el apartheid y las violaciones a los Derechos Humanos y estamos muy felices de que se haya presentado junto a figuras de la cultura chilena para expandir el mensaje del BDS”, destacó Abraham Saba, vocero de la UGEP y BDS Chile.

Hace 4 años, en septiembre de 2014, Waters se paseaba por los pasillos del centro Albert Hall en Bruselas, Bélgica, para ser uno de los miembros del Tribunal Russell para Palestina. La instancia, era una réplica del original, creado en 1962 por Lord Bertrand Russell y el filósofo francés Jean Paul Sartre, quienes lo establecieron para investigar y evaluar la intervención en Vietnam. El escritor Julio Cortázar también fue parte de esa iniciativa.

Décadas después, en 2007, se constituyó la versión palestina. Nuevamente  lo conformaron connotadas personalidades, quienes decidieron organizarse para denunciar la impunidad de los crímenes de Israel, basándose en el derecho internacional y así marcar un precedente ante la indiferencia de otros organismos internacionales.

En ese otoño europeo, Roger Waters dijo durante su intervención, que estos crímenes que han sido justificados por los medios de comunicación occidentales y tradicionales, lo hacen temblar de desesperación. La audiencia, tuvo que contenerse durante toda la jornada para no expresar su respaldo con aplausos y respetar así las formalidades del tribunal.

En aquella ocasión, apareció- delgado, alto, simple y, al mismo tiempo, imponente- como parte de la comitiva ante el Parlamento Europeo. Llevaba consigo una guitarra. Era el minuto de entregar las conclusiones del tribunal y Waters consideró que la mejor manera de hacerlo era cantando.

Esta vez, en Chile, demostró que su versatilidad no está presente sólo en su música, sino también en su manera de luchar y defender los Derechos Humanos.

/ Felipe Báez