Durante el pasado martes, la empresa de calzado Albano anunció que cerrará la fábrica ubicada en el sector Aurora de Chile, en la ciudad de Concepción. Cristián Aravena, gerente de la empresa, indicó a través de un comunicado que la empresa no continuará con sus funciones, tras estar vigente durante 43 años. 

La crisis para la empresa se acentuó tras la irrupción del producto asiático hace 10 años, algo que ha resentido al mercado y la industria local. “Hemos visto cómo en empresas emblemáticas en Chile y en el extranjero, como Gacel y Caprice, cerraron sus actividades, producto de una competencia implacable y descarnada”, explicó.

A la vez, Aravena aseguró que “los exiguos márgenes y las casi nulas rentabilidades han minado la noble producción de calzado en Chile y en la región del Bío Bío”.

Durante los últimos cinco años, la fábrica se mantuvo en operaciones a la espera de una mejora en el sector calzada, lo que nunca llegó. El gerente sostuvo que el mantendrán locales de venta directa al público y que los trabajadores que pierdan su trabajo cumplirán las condiciones contractuales.

También anunció que se llevan a cabo las labores y gestiones para desarrollar una re especialización o reconversión laboral de los colaboradores. Al cierre de su carta, Aravena agradeció a los trabajadores de Albano y los reconoció “por dar una batalla de supervivencia y esmero, en obtener un producto de alta calidad y desarrollo, el que logramos posicionar en nuestro país”.

El anuncio se suma a una serie de casos de cierre de plantas de empresas durante los últimos meses: una de ellas fue Iansa, quecerró su sucursal en Linares dejando a más de 4 mil personas sin su fuente laboral. Luego fue el turno de Pastas Suazo en junio, que decidió terminar con su planta en Curicó.

Durante el mismo mes, la empresa Maersk Container Industry terminó sus operaciones en San Antonio, afectando a más de 1.200 personas, mientras que la constructora CIAL en La Araucanía anunció su quiebre después de cuatro décadas de funcionamiento, despidiendo a más de mil personas. Además, en agosto, la grifería Nibsa anunció el cierre de su planta tras 73 años, dejando a 130 personas sin trabajo.

Según las cifras del INE, en agosto el desempleo alcanzó el 7,3%. Mientras, a principios de septiembre, el ministro del Trabajo, Nicolás Monckeberg, aseguró que “el desempleo sube por dos motivos en los países. Porque se destruyen empleos o porque los empleos que se están creando son menos que aquellos que la gente está demandando, porque más gente sale a buscar trabajo. En Chile ocurre lo segundo”. Además, el secretario de Estado sostuvo que “como nunca la gente se anima a salir a buscar pega”.