Desde hace meses, como libreros, distribuidores y editores hemos sido testigos de las dificultades que existieron  para el normal desarrollo y organización de Filsa 2018 donde participamos como expositores. Así la Corporación del Libro y la Lectura, integrada por las grandes editoriales transnacionales presentes en el país, decidió marginarse y no participar en la feria como lo hacen habitualmente cada año, tomando además otras acciones destinadas a obstaculizar la realización de Filsa.

Producto de toda esta situación, como trabajadores de la industria del libro, nos hemos visto gravemente afectados por las repercusiones que tuvieron sobre un evento tan importante para la lectura como es la Feria Internacional del Libro de Santiago y por cierto para nuestros negocios; pero, ante todo, por el efecto negativo que tienen en nuestra reputación: somos intermediarios entre autor y público, somos quienes damos la cara ante el lector, por lo que todo lo que se ha dicho y dejado de decir nos afecta en forma  directa.

Si bien durante todo el año somos los principales clientes de las editoriales que conforman la Corporación, los libreros y distribuidores -parte fundamental de la Feria del Libro de Santiago (FILSA)- hoy debemos soportar ataques lanzados por dicha Corporación y lidiar con sus consecuencias, cuando nos lanzan una “feria gratuita”, con presencia exclusiva de sus autores, descuentos especiales y atendida por la principal cadena de librerías del país: Antártica.

Valga un paréntesis para hacer notar que hasta hace poco más de un año esta misma Corporación trataba de apoderarse de la marca FILSA, inscribiéndola en Inapi (Instituto Nacional de Propiedad Intelectual), disputa que, como era de esperar perdieron, detonando el escenario que vivimos hoy.

Ahora bien, en cuanto al tema de la gratuidad que se anuncio para su Festival de Autores, quienes hoy conforman la Corporación del Libro y la Lectura, que se ufanan de crear un evento gratuito y sin fines de lucro, son los mismos que por años formaron parte del directorio de la Cámara Chilena del Libro y por tanto de la dirección de Filsa y llegaron, incluso, a incrementar el precio de la entrada a un evento que, según su actual opinión, sólo busca lucrar con el libro. Ante esto, es inevitable cuestionarse por qué promueven hoy un evento gratuito y no cuando tuvieron la oportunidad.

En lo referente a los autores, son ellos, quienes dicen proteger el derecho a la libre expresión, quienes nos dejan sin armas para luchar, tal vez por presión de su casa editorial, por convicción o simplemente debido a información sesgada. Los autores, a quienes recibimos durante todo el año en nuestras librerías, cuyos títulos destacamos por sobre otros, porque creemos firmemente que hay que apoyar al autor chileno, hoy nos dan la espalda y se niegan a participar en la feria del libro más importante del país. Al final, lo más importante es que todo esto solo termina por afectar a los lectores.

Como si todo esto fuera poco, la Corporación no pudo elegir a nadie mejor para acompañarle en esta cruzada que a la cadena de librerías que mejor margina y que mejores condiciones comerciales tiene frente al resto de la cadena de distribución, asestando un nuevo golpe a las librerías independientes. Adicionalmente, podemos asegurar fehacientemente que nunca han sido partícipes de ninguna feria del libro, gratuita o no,  contrariamente a nuestro quehacer pues participamos durante todo el año en ferias regionales promoviendo y aportando a la circulación del libro…claramente el modelo de Mall de Antartica le acomoda a la Corporacion.

Sumamos a lo ya señalado, que quien hoy preside la Corporación del Libro y la Lectura, fue presidente de la Cámara Chilena del Libro y fue bajo su mandato que se perdieron ferias de gran importancia para los lectores y para nuestro sector, como Parque Forestal, Ñuñoa, Copiapó y la Feria Infantil y Juvenil de Providencia.

Hacemos propias las palabras de Paulo Slachevsky en su columna  publicada en El Mostrador, ya que reflejan el sentir mayoritario de quienes firmamos. Es un apoyo que nos anima a salir del anonimato y publicar este comunicado que, además de mostrar nuestra verdad, esperamos contribuya a que el lector reflexione seriamente dónde está el lucro y donde está el verdadero trabajo.

Ya terminada  la Feria Internacional del Libro de Santiago, consideramos necesario dejar en claro nuestra opinión. Durante mucho tiempo hemos sido respetuosos y lo seguiremos siendo como clientes de las grandes editoriales, pero desde todo punto de vista no podemos aceptar su equivocado y grave proceder que no contribuye en nada a mejorar lo que ocurre hoy en el ámbito del libro en Chile, proceder que alcanza a otros ámbitos tales como los grandes descuentos que otorgan a las grandes superficies y a los actores de venta on line ( Jumbo , Buscalibre , etc) que solo contribuye a largo plazo a destruir el circuito de librerías independientes.

Somos pequeños empresarios que dependemos de ferias como FILSA, Viña del Mar, Plaza de Armas y muchas otras, tanto como de las condiciones que imponen las editoriales; pero, sobre todo, dependemos del apoyo de los lectores, ya que somos nosotros quienes, de verdad, les acercamos al libro y sus autores durante todo el año a lo largo del país.