Lo que permanece y se resiste a desaparecer son los huesos. Décadas, incluso siglos después, pueden emerger como testigos no tan silenciosos de lo que fueron, de lo que hicieron, de lo que somos. Una materialidad que persiste y nos interpela. Otros, siguen desaparecidos y desde ahí también nos estremecen.

El poemario Huesos, de Jorge Montealegre Iturra (Santiago, 1954), reaparece doce años después de ver la luz en forma de libro, como una exhumación necesaria para recibir otra mirada. En 2006 fue publicado por primera vez en la colección La estocada sorpresiva, de Mosquito Comunicaciones, y en este noviembre de 2018 reaparece con Rumbos Editores, que lo publica aumentado y corregido por su autor.

Las setentaiún páginas que ocupan los cincuentaidós poemas reunidos en esta obra se leen en una sola sentada. Los primeros versos atrapan y uno no puede parar, a riesgo de perder el ritmo que alza, sostiene, y deja caer; que inspira y exhala a ratos cadenciosamente, y en otros vibrante, de manera que las imágenes se agolpan en el rincón del cerebro que conecta con el corazón.

Desde el principio quien lee se entera que el autor rememora en estos poemas el impacto que le causó, no solo a él sino a una generación, el descubrimiento de las osamentas del Che Guevara bajo una pista de aterrizaje en Vallegrande, Bolivia, el año 1997. El poemario rinde cuenta, en sus versos, de los 30 años que estuvo enterrado y desaparecido el mítico guerrillero en una fosa común. Pero sigue cercenado, pues sus manos fueron separadas de su cuerpo la primera vez que lo mataron.

¿dónde están los puños?

desaparecidos

por el temor a la huella

de tu alma / de tus yemas

Los huesos de este ser casi mitológico no se limitan a su cuerpo, conectan inexorablemente con otros miles que andan por nuestra América buscando su lecho. Hay un nexo que se establece tanto en suspiros como en un grito ahogado, con los desaparecidos, con las desaparecidas, con las madres, con los hijos, con las hermanas, con los familiares en Chile, Colombia, México, Guatemala, Argentina, Nicaragua, El Salvador y otros tantos países más allá del continente, que exigen un rito con sus cuerpos.

me identifico con ese hueso no identificado

Desde lo que queda de la materialidad humana, el libro es una bofetada cariñosa que nos saca de un trance y nos despierta a la hora de leerlo, para reencontrar el camino de la sensibilidad de esas y otras búsquedas, que se simbolizan en los huesos del guerrillero caído en Bolivia. La poesía estremece y sobrecoge, y es el género preciso para que la mirada de estos huesos sobreviva cada una de sus páginas.

la utopía es un hueso hueco

para que pase el viento y se lleve su música a otra parte

El trabajo editorial es impecable en el cuidado que pone en los detalles tanto de contenido como de forma, respondiendo a la intensidad que reclama la obra, y la convierte en un libro que escoge con dedicación desde el dibujo de la tapa, de Flor Salas, de un ser humano condenado a convertirse en huesos, hasta la calidad del papel.

Aún con lo agreste que podría suponerse en una primera impresión, el libro logra una intimidad en la lectura desde sus primeras páginas, las cuales abundan en espacios en blanco, con márgenes holgados que le dan un crucial respiro a los versos y una propuesta de formato rupturista que invita a tratarlo con delicadeza (cuadrado, 22 por 22 centímetros), encaja perfecto al servicio de la obra, incluso con propuestas visuales en la presentación de los versos. La materialidad aporta para la relación con el contenido y la profundidad en que se introducen las palabras.

Huesos es un libro que cuenta una historia que remite a múltiples historias, plasma un sentimiento y poetiza el descanso eterno –o no- de un cuerpo desaparecido, que puede ser y representa múltiples cuerpos inadvertidos en busca de su lugar en la memoria de sus cercanos, y de nuestros pueblos.

humus / y / raíces

ni destierros / ni / repatriaciones 

/ humanos /

en cualquier / patria / somos / de la tierra

Si bien los pormenores del descubrimiento de las osamentas de Ernesto ‘Ché’ Guevara de la Cerna pueden ser conocidos por los múltiples registros de prensa de la época, sólo la poesía logra un ritmo y profundidad que indaga en las palabras justas y precisas para dejar una huella que cala en lo profundo de lo que han significado un sector de nuestros muertos en las historias colectivas.

El poeta y editor del libro, Dante Cajales Meneses, opina que la poesía de Montealegre “presenta una particular tensión entre profundidad reflexiva y la proximidad coloquial que en momentos nos hace reflexionar profundamente de la muerte y luego, reír de la vida”.

En el prólogo, Cajales señala que “Huesos, también conmemora, a las víctimas anónimas de las masacres ejercidas en nombre de la intolerancia racial, religiosa, económica y política a lo largo de la historia”. Desde ahí es inevitable, necesaria y profundamente político, en el amplio y más sensible sentido de la palabra. Es una invitación al diálogo con la memoria, con el presente, y con lo que vendrá.

Huesos

Jorge Montealegre

Rumbos Editores

71 páginas

Precio de referencia: $12.000

 

El poemario Huesos será presentado por el escritor Eduardo Llanos Melussa y Dante Cajales Meneses, en el marco del encuentro con los libros De la mano de la Hormiga, hoy viernes 16 de noviembre, a las 19:30 horas, en la Casa Museo Michoacán de los Guindos (calle Linch Norte Nº 164, La Reina), donde vivió la destacada pintora Delia del Carril, conocida como La Hormiguita.


César Baeza Hidalgo